En un mes como este, pero de 1969, la historia de la contracultura estadounidense cambió para siempre y las noticias relacionadas con el crimen nunca volvieron a ser las mismas. La felicidad y el amor hippie se cortaron de tajo, literalmente, con la aparición de Charles Manson, quien nunca mató a nadie de manera directa pero sí convenció a su secta, conocida como La Familia, de hacerlo con 7 personas entre quienes se encontraba la actriz Sharon Tate.
Sobre los crímenes de Charles Manson y La Familia se han escrito océanos de tinta, además de miles de horas de documentales y películas basadas en el caso. Incluso hace un año, en esta columna se abordó el tema. La gente se enfoca tanto en su figura, que más para mal que para bien es un ícono de la cultura pop, que se olvidan de las víctimas a las que perjudicó con su perverso poder de persuasión, y no se trata solo de las personas asesinadas, sino las chicas que formaron parte de su secta.
La víctima (e integrante) más joven de la secta fue Dianne Lake. Tenía 14 años cuando ingresó a La Familia, y en 2017 publicó su libro “Member of the Family: my story of Charles Manson, life inside his cult, and the darkness that ended the sixties”(Miembro de La Familia: Mi historia con Charles Manson, la vida adentro de su culto y la oscuridad que acabó con los sesentas) donde narra gran parte de lo ocurrido.
ÉPOCA DE “PAZ Y AMOR”
Nacida en 1953 e hija de un estricto elemento de la marina de los Estados Unidos, Dianne Lake conoció a Charles Manson en una fiesta cuando ella apenas tenía 14 años de edad y él era un músico deseoso de destacar. Como a muchas adolescentes de los años sesenta, le llamó la atención el estilo de vida de las comunas hippies y comenzó a tratar al delincuente cuando este le convidó de su cerveza. Esa misma noche la convenció de tener relaciones en el autobús con el que La Familia recorría el país, lo que hoy en día sería a todas luces abuso de un menor.
En la época fue una de las terribles historias del caso, Dianne cumplia con el perfil victimológico de las personas a las que Manson convencía: una joven de padres ausentes y necesidad de un vínculo. La propia Dianne lo describió: “él tenía la habilidad de leer a la gente. De conocer sus debilidades y necesidades. Se convertía en la persona que tú necesitabas que fuera (…) Fue triste por las chicas, pues pasarán toda su vida en prisión por creerle a ese lunático”. Decía también que te miraba tan profundamente, que volteabas la cara por instinto.
Con bien se sabe, Manson aseguraba que habría una guerra entre blancos y personas de color, y que la canción de The Beatles “Helter Skelter” profetizaba todo ya que, según él, Dios y el Diablo le hablaron a través de la melodía. Aunque Dianne jamás formó parte de ninguna actividad delictiva con La Familia, sí resultó muy afectada emocionalmente, al grado que tuvo que internarse en un hospital psiquiátrico.
Su experiencia sirvió de mucho al fiscal Vincent Bugliosi, pues su testimonio resultó crucial para poder encerrar a Charles Manson en la cárcel. El criminal dejó este mundo el 17 de noviembre de 2017.
Dianne, por su parte, superó aquellos años. Hoy en día tiene 68 años, es titulada en educación, se ha preparado constantemente, y es una madre de tres hijos. Su libro, escrito en coautoría con la escritora Deborah Herman se ha vendido muy bien, y es un referente esencial para todos los que estudian ese horrendo crimen que marcó una década.




