Los asesinos en serie que se ponen una máscara y comienzan un reinado de muertes y terror han estado presentes en el cine desde hace años, cuando surgió el género conocido como ‘Slasher’ en el que un psicópata mata a infinidad de personas ocultando su cara. Lo hemos visto en clásicos como ‘Halloween’, y más recientemente, en la inquietante y exitosa ‘Teléfono negro’. Pero, ¿en realidad han existido criminales que usan una horrenda máscara para matar, y así infundir más miedo a sus víctimas?

La respuesta es un ‘sí’. Por fortuna, no han abundado estos monstruos, además, en la mayoría de los casos que veremos a continuación, los responsables han sido capturados y han pagado por sus crímenes.

Uno de los casos más famosos, que en esta columna se ha hablado de manera larga y tendida, fue el llamado ‘Asesino del Zodiaco’ que vestía una capucha cúbica con los anteojos de fuera y llevaba una playera con su símbolo: una cruz encerrada en un círculo. Como ya se sabe, este criminal nunca fue capturado.

Otro asesino en serie que se valía de una horrible máscara fue Dennis Rader, quien se llamaba a sí mismo como ‘BTK´’ (las iniciales se referían a lo que le hacía a sus víctimas: Bind, Torture and Kill o en español: atar, torturar y matar), durante años se mantuvo como un honorable miembro de la sociedad, ocultando sus deplorables actividades a toda la comunidad, incluida su familia.

Durante sus crímenes, Rader usaba una desagradable máscara rosa, que posteriormente ocultaba enterrándola en el jardín trasero de su casa. Por suerte para todos los que lo rodeaban, BTK fue capturado en 2005. Hoy en día cumple la condena de 10 cadenas perpetuas.

Los casos antes citados son famosos gracias a infinidad de adaptaciones cinematográficas y novelas. Sin embargo, el de Martin Ney es mucho menos popular, pero, si es posible, mucho más escalofriante.

Nacido en Alemania en 1970, Ney se vestía con un traje completamente negro y un pasamontañas del mismo color, para colarse en los campamentos de verano infantiles. Comenzó su ola del terror en 1992, ganándose el apodo de ‘schwarzen mann’ cuya traducción vendría siendo ‘el hombre negro’. Desde 1992 hasta su detención en 2012, fue responsable del asesinato de tres niños, aunque se presume que hay dos más sin confirmar. Según los testigos y las investigaciones posteriores, irrumpía no solo en campamentos, sino en orfanatos y escuelas con modalidad de internado. Martin sabía cómo escapar de las autoridades. Sus víctimas fueron Dennis Rostel, de 8 años; Stefan Jahr, de 13 y Dennis Klein, de 9.

Ney fue capturado después de que muchos testigos lo identificaran y condenado a cadena perpetua por el tribunal de Stade, ciudad de Baja Sajonia.

‘PAYASADAS’ EN SERIO

Finalmente, está el caso de Sheila Keen de Warren, quien cometió un asesinato disfrazada del personaje que a muchas personas aterra, un payaso. Estos hechos ocurrieron el 26 de mayo de 1990, en Wellington, Florida, cuando una mujer, de nombre Marlene Warren, abrió la puerta de su casa después de que tocaran, descubriendo que había un payaso frente a ella y quien, sin mediar palabra, le disparó con una pistola para después subir a un Chrysler y alejarse, mientras sostenía un globo.

El caso permaneció sin resolver hasta 2017, cuando la verdad salió a la luz en las noticias: cual trama de novela policiaca, La mujer del disfraz mató a Marlene para tener una aventura y posteriormente tener un romance con su esposo, Michael. Aunque en un principio fue sospechosa, no fue sino hasta la década pasada que la verdad salió a la luz gracias a los análisis de ADN. Como dato curioso, las autoridades creyeron, durante años, que se trataba de un hombre quien estaba tras el disfraz de payaso.

Estos son solo algunos casos de asesinos que han usado disfraces. No cabe duda que el crimen, además de que nunca paga, oculta su rostro tras imágenes abominables.

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