
Alrededor de 100 personas disfrazadas de sus personajes de anime favoritos participaron en la Marcha Cosplay 2025, que partió del Arco de la Calzada con rumbo al Colegio CIMA.
La marcha tuvo también un fin solidario: la recolección de croquetas para apoyar a perros y gatos en situación de calle, beneficiando a las fundaciones Gatico A.C. y Amor Mestizo.
La actividad, organizada por ‘Un Día Cosplay’, celebró su edición número 13 como un espacio gratuito para jóvenes y familias que disfrutan de esta expresión cultural.
El fundador, Jorge Hernández, destacó que el evento ha crecido con los años y que ahora participan incluso los hijos de quienes asistían desde sus inicios, lo que ha convertido a la marcha en una tradición que une a generaciones.
“El objetivo de esta iniciativa es tener un espacio único, porque de repente sí hay espacios, pero gratuitos para ellos no los hay. Y más que nada, que los papás vean en qué andan sus hijos”, explicó Hernández.
A lo largo de 13 años, la participación de la sociedad ha aumentado, y lo que más emociona al fundador es ver cómo asistir a estos encuentros se ha vuelto una tradición familiar: primero son los padres quienes participan y después transmiten esa pasión a sus hijos.
Aunque la finalidad principal es fortalecer la convivencia y compartir el gusto por el anime, también se suma la causa social de apoyar a perros y gatos de albergues mediante la recolección de croquetas.
Al concluir la marcha, los asistentes se reunieron en el Colegio CIMA, donde participaron invitados especiales como Yorozuya Tan, Roxii Cosplay, Lilizu Cosplay y Axel Macías. También se presentaron grupos musicales como Moon Dragons y Paus Flannia, además de conferencias impartidas por Wigmaking y Kaisah.
El amor por el anime se transmite de generación en generación.
Karina Hernández es ejemplo de ello: comenzó a hacer cosplay hace tres años, recordando que en su infancia quienes compartían este gusto sufrían de bullying. Sin embargo, hoy en día, asegura, el cosplay ha ganado más reconocimiento y aceptación.
Coincide con Jorge Hernández en que la participación crece cada año. Su historia con el anime inició cuando era niña, pues al no poder salir a jugar a la calle encontró en las series japonesas un refugio.
“A los 17 años comencé a ir a convenciones, me llamó la atención y empecé a hacer mis disfraces yo misma. Después trabajé en empresas que organizan eventos de anime y cosplay”, relató.
Con el paso del tiempo Karina se convirtió en madre y se alejó un poco de las convenciones, aunque nunca abandonó el gusto por el anime y el cosplay. Hoy, comparte esa pasión con sus hijos, quienes la acompañan a la marcha.
“A pesar de que ya somos adultas, jalamos a nuestros hijos para que sigan en el anime. Es un mundo de fantasía en el que te refugias”, comentó.




