miércoles, septiembre 2, 2026
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LA HERMANDAD SANGRIENTA

Los vampiros son unos personajes del cine y la literatura de terror que durante años han fascinado a la gente. Desde el clásico Conde Drácula hasta la ‘Entrevista con el vampiro’ escrita por Anne Rice, pasando por series emblemáticas como ‘True Blood’. La idea de seres inmortales que se alimentan de sangre inspiran miedo, morbo e interés.
Sin embargo, hay lamentables ejemplos de personas que no saben distinguir la ficción de la realidad, y usan a estas criaturas para cometer crímenes horripilantes. Esta semana recordaremos el caso de Rod Ferrell, un joven que en los años noventa (cuando hubo una moda de todo lo relacionado con estos seres) realmente creyó que era un vampiro y fundó una secta de supuestos inmortales.
Con el nombre completo de Roderick Justin Ferrell, el futuro asesino nacería el 20 de marzo de 1980 y crecería en la ciudad de Murray, Kentucky, siendo hijo de Sandra y Rick Ferrell, quienes se casaron desde adolescentes. Posteriormente, el padre abandonaría a la familia. Poco a poco el joven, apodado ‘Rod’, comenzó a obsesionarse con historias de fantasía y terror, viviendo su propia realidad.
Una de sus mayores aficiones eran los juegos de rol, donde los participantes narran historias asumiendo papeles de personajes ficticios. Su favorito era ‘Vampire: the masquerade’ que en los noventa fue extremadamente popular.
Es importante enfatizar que estos juegos, así como novelas y películas de terror, no son perjudiciales por sí mismos, y que fueron los conflictos psicológicos de Ferrell lo que fueron convirtiéndolo en un delincuente.
Con el paso de los años Rod creó a al personaje de ‘Vesago’, un vampiro de más de 500 años de edad extremadamente poderoso, con el que jugaba rol. Así, fue creyéndose él y asumiendo su personalidad.
Otros jóvenes se aliaron a él, y comenzaron a creerse nosferatus, como fue el caso de Scott Anderson, Danna Cooper y Charitty Keese de 16, 19 y 16 años respectivamente.

SANGRIENTO

Aquí es donde el caso se vuelve aún más turbio.
Rod realmente se creía vampiro. Pensaba que era telépata e inmortal. Se reunía con sus amigos en una propiedad abandonada y se cortaban las venas para beberse su sangre. Un día, fueron al albergue de perros de la ciudad, donde mutilaron a varios animales. La policía empezaría a investigar al grupo, que se hacía llamar ‘El Clan Vampiro’.

Una de las amigas del desequilibrado joven era una muchacha de nombre Heather Wendorff, quien decía ser maltratada por su padre. Entonces, el plan de la secta sería ir a Eustis (ciudad de Florida) donde matarían a los progenitores de la joven, para después irse a vivir a Nueva Orleans, uno de los grandes puntos turísticos de la literatura de vampiros, además de Transilvania.
Los hechos trágicos se suscitaron el 24 de noviembre de 1996, cuando fueron en un coche robado de la familia de Anderson y buscaron a Heather, no sin antes cortarle las muñecas y beber su sangre.
Una vez en la casa de Heather asesinaron al padre atravesándole el corazón con una barreta, y a la madre también. Así, intentaron huir.
Pero toda la policía estaba sobre aviso. El Clan Vampiro estaba conformado por personas trastornadas: no eran ni eternos, ni sabios, ni podían hipnotizar, como los personajes a los que aspiraban.
Fueron detenidos en Baton Rouge, Louisiana (antes de llegar a Nueva Orleans) en una redada. Se les dieron las penas más severas, desde 10 años hasta cadena perpetua. A Rod se le condenó a pena de muerte, pero en el 2000 se abolió en Florida, por lo que pasará el resto de su vida preso.
Hoy en día, el horrible caso de Ferrell ha dado pauta al documental ‘The vampire murders’ y el libro ‘Cold Blooded’ del periodista Frank Stanfield.
Ferrell sigue en la cárcel y tiene 44 años. Cada día envejece más y pierde tanto el cabello como la compostura. Sus fantasías de ser un inmortal quedaron en eso.

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