México es el corazón de cada mexicano. Hoy millones de héroes anónimos, hacen que los mexicanos de fuera, y los de dentro, nos sintamos orgullosos de nuestro país.
La enorme comunidad de Mexicanos en el extranjero, cada uno en su muy personal manera y capacidad, -ya sea con un donativo, una llamada de aliento, una colecta, una manifestación solidaria, una oración, o una con una bandera nacional por las calles-, todos, nos unimos de corazón con nuestros hermanos en todas las ciudades, pueblos y comunidades que han sufrido tanto por los terremotos.
Enviamos nuestras condolencias a las familias de las víctimas, y nuestro aprecio y agradecimiento por la incansable, apasionada y ejemplar entrega de nuestra sociedad civil. Gracias a los rescatistas, y a todas las personas que estás ayudando, en especial, debemos agradecer a nuestros jóvenes, quienes están mostrando de nuevo, que así como hace 32 años, el nuestro es un país joven y vigoroso, aguerrido, entregado, valiente y solidario.
En estos días de tremendo dolor para muchos, seguramente no aporte nada el decirlo, pero es bueno que sepan, que los millones de mexicanos que vivimos en el extranjero, sentimos junto a ustedes ese dolor. No hay uno, que no se haya cimbrado ante esta tragedia, y que no esté de corazón con ustedes.
Aun estando lejos, sentimos en las fibras más sensibles la irreparable pérdida de vidas, y la destrucción que se causó.
Pero también sentimos la fuerza del conmovedor respiro de esperanza, que genera la enorme solidaridad de un pueblo lastimado, pero que nunca dejará de levantarse ante cualquier adversidad.
El oír el aplauso y los gritos de alivio ante un rescate; el sórdido rugir de un silencio esperanzador, ante la búsqueda de una persona atrapada; el terrible llanto al encontrar a un hermano sin vida, el himno en honor de los muertos…son huellas que nunca van a desaparecer. Igual que no debe de desaparecer la entrega solidaria, muestra de lo mejor que tiene nuestro México…dentro y fuera de sus fronteras.
Ojalá aprovechemos la oportunidad de hacer que viva la solidaridad y la unión en nuestro querido país, todos los días, confiando en la fuerza de la nobleza que vive en el corazón de la mayoría de los mexicanos.
Hoy es tiempo de guardar duelo por las víctimas, es tiempo de ayudar con urgencia a los más necesitados ante un reto de durará muchos meses, para poder reconstruir las zonas y comunidades destruidas, y también es tiempo de reconstruir nuestra conciencia nacional.
Ojalá honremos la memoria de las víctimas, con el compromiso de no dejar que se extinga la llama de la fortaleza para reponernos de una tragedia, ni la llama de la solidaridad para ayudarnos sin condiciones, ni la llama de la indignación para evitar seguir viviendo entre los escombros de la injusticia y la corrupción. No dejemos pasar la oportunidad de defender la grandeza de México que se construye por la apabullante mayoría de la sociedad.
México es el corazón de cada mexicano. Hoy millones de héroes anónimos, hacen que los mexicanos de fuera, y los de dentro, nos sintamos orgullosos de nuestro país.




