Unos lentes para que su vista no se deteriore y un cuento de Disney para conocer las aventuras de sus personajes es lo que a Karla Quintero de 16 años de edad que, al estar aprendiendo a leer y escribir en el Instituto de Alfabetización y Educación Básica para Adultos (INAEBA), le gustaría de regalo para esta Navidad.
Carente de la atención de sus padres, ha encontrado respaldo en una mujer que la cuida desinteresadamente, pero aun así los recursos son escasos. Sus estudios y sus tareas se ven comprometidos de manera recurrente porque recibe quimioterapias a raíz de un embarazo molar que, entre otras cosas puede generar un tipo de cáncer.
Regularmente su horario laboral es por las mañanas, y eso le permite acudir a su quimioterapia de cada 15 días, o bien, para sacar citas para los estudios de laboratorio que le solicitan realizarse. Además de, aunque sea tarde, tomar sus sesiones de estudio en INAEBA.
“Hace poco tuve estudios que yo necesitaba pagarlos y pues sí se me dificulta un poco y pedí prestado (…) se me va a dificultar si me piden más estudios y pues hay unos que no cubre el hospital y pues mi mamá no me apoya en eso”.
Afortunadamente, lo último que le dijeron los médicos es que “voy mejorando, a lo mejor ya mero salgo de esto… puede que en enero salga de esto”, situación que la anima a seguir adelante.
A pesar de todo, a 4 meses de haber iniciado su proceso de alfabetización, Karla no suspende su aprendizaje.
A la pregunta de si ya ha escrito alguna carta, sonríe y dice “no, puros mensajes por el celular”. Y comparte que el primero que envió fue para una persona muy importante en su vida, “fue a mi hermana, como no está aquí (en León), le envié un mensaje (para informarle) de que ya estaba estudiando. Ella me marcó y me dijo que estaba muy bien, que le echara ganas, que siguiera estudiando, que no me echara para atrás y que sirve de mucho la escuela”.
Además de la comunicación escrita que ya logra tener, el estar aprendiendo a leer y a escribir en INAEBA, le ha servido para ubicarse en dónde está cuando tiene que salir a la calle, incluso, para cuando va al hospital, para saber por dónde tiene que entrar y guiarse dentro de él.
Cuando concluya su proceso de alfabetización, desea continuar con la primaria, la secundaria, la preparatoria y luego poder llegar a ser abogada o administradora de empresas.
Pero por lo pronto, para esta Navidad, sus lentes, su libro de cuentos y la posible visita de su hermana, serían su mejor regalo.




