Drogas
Hace poco leí un artículo que me llamó la atención y fue publicado en The Economist, titulado:
“Teenagers are better behaved and less hedonistic nowadays” (Los jovenes actuales se comportan mejor y son menos hedonistas).
El título llama mucho la atención porque cabría esperar lo contrario.
Sí, tal vez en otros países, aunque vale la pena darle un pensamiento, o dos.
Hace referencia a un joven en patineta junto a un grupo de personas que fuman mariguana vigilados por la policía del campus escolar. Se encuentra con pensamientos nublados, no por la droga, más bien por el pago de las coloegiaturas, por la dificultad de encontrar trabajo y la posibilidad de no tener un hogar.
Él no fuma o consume mucho alcohol.
Parece ser, continúa el artículo, que la gente joven de este siglo en verdad piensa y se comporta diferente con respecto a las generaciones previas.
El cambio se ha visto en los países desarrollados como Estados Unidos, Holanda (países bajos) y el sur de Corea.
Las estadísticas muestran que el inicio en el consumo de alcohol incrementó, de los 14.4 a los 16.1 años, y en lugar de embriagarse sólo consumen una o dos cervezas. En algunos lugares del Reino Unido, jóvenes entre 16-24 años no consumen bebidas embriagantes en absoluto y los bares en esta región están desapareciendo a una velocidad de ¡mil por año!
Lo mismo sucede con el consumo de drogas, la proporción de no consumidores aumentó del 11 al 31% en Suecia.
Una posible explicación es que la vida familiar en estas regiones ha cambiado y muestra, de acuerdo con un estudio de Sani y Treas (académicos), que los padres de familia conviven mucho más con sus hijos. Otra posibilidad es que los jóvenes tienden a enfocarse más en la escuela y el trabajajo académico, por lo que permanecen en casa más tiempo realizando otro tipo de tareas.
Por otro lado, la tecnología está cambiando el comportamiento de las personas. Las generaciones actuales utilizan internet y teléfonos inteligentes de 102 a 195 minutos diarios en las redes.
Al mismo tiempo, cierto comportamiento está emergiendo de todo esto, tal vez como consecuencia de la tecnología, la intromisión de los padres, aunado a otros factores.
Los muchachos parecen más solitarios que en el pasado. Hay más aislamiento social y muchos se convierten, literalmente, en ermitaños.
Una palabra que los describe es: l-e-n-t-o.
Lentos en tomar, lentos en usar drogas, tener sexo, dinero, en salir de casa, casarse y tener hijos.
Desafortuadamente en México, donde prevalece la pobreza, el analfabetismo y la desintegración familiar, no podemos hablar de algo similiar, tal vez en ciertos grupos sociales puede existir cierta disminución.
Por el contrario, hubo incremento en el consumo de mariguana en adolescentes entre 12 y 17 años, y sobre todo alcohol en el grupo de mujeres jóvenes (51.4%).
El abuso de drogas ilegales aumentó en casi 2% con un promedio de edad inicial de 18.8 años.
El consumo de inhalantes derivados de solventes también se está convirtiendo en un problema de salud pública que afecta a niños y jóvenes entre 8 y 17 años.
Sin distinción de género o estrato social.
La encuesta Nacional de Adicciones indica que el 68.8% de las personas menores de 17 años que son adictos a alguna droga, primero probaron algún inhalante.
Desafortunadmanete nuestra realidad es mucho más preocupante que la mencionada en The Economist.
Son datos que nos deben hacer pensar.
Como médico estoy en contacto con jóvenes de diferentes estratos sociales y me doy cuenta de la gran cantidad de adictos a diferentes sustancias que existen en nuestra sociedad. No podemos soslayar o mentir ante este hecho.
Nuestro país se ha convertido en consumista de productos que provocan adicciones graves.
El problema es la falta de comunicación e integración familiar, el asilamiento que propicia el uso de teléfonos celulares, la falta de límites y la facilidad con que se pueden adquirir diversas formas de enajenates naturales o sintéticos, neuroestimulantes y neurolépticos, y escapar por instantes de la realidad por una sensación con escasa duración pero con efectos perdurables que ocasiona aún más el distanciamento y desintegracion en la familia y sociedad.
Los padres de familia deben ser conscientes de la responsabilidad que conlleva tener hijos. Guiarlos adecuadamente en las etapas que requieren de supervición. Establecer reglas, tener principios, y sobre todo, límites.
La corrupción en nuestro país ha dado manga ancha a la extensión de la delincuencia organizada y la distribución de drogas. El rápido acceso a estupefacientes de jóvenes con bases educativas débiles y núcleo familiar con ruptura.
Es fácil culpar a otros por nuestros problemas.
Así que mi estimado lector, ponte las pilas para cambiar la educación y rumbo de nuestra sociedad.
No consumas drogas ni des este ejemplo.
¡Hasta la próxima!
La verdad es un acuerdo que permite que los
inocentes no tengan que convivir con la realidad
(Carlos Ruíz Zafón)
Comentarios: dr_rethcuel@yahoo.com




