Hoy confirmé porque no avanzamos.
Crecemos y seguimos atorados con las mismas cosas de ayer.
No tenemos memoria, ni educción o cultura, mucho menos lectura.
Hablar sobre historia o política con las personas de cualquier edad es como ver una pared en blanco o discutir con el viento. No tiene caso. Es más, tratar sobre esos temas es por demás incongruente y fútil.
El 21% de las decisiones importantes en la cámara de diputados están tomadas por personas que no tienen licenciatura, alguno de ellos tiene bachillerato, formación técnica, o alguna otra, como estudios en enfermería, informática, trabajo social, mecánica y diesel, teatro y creación dramática. En la Constitución no se exige ningún requisito de carácter escolar para ser diputado. El artículo 55 señala cuáles son.
Aunque no se tenga como requerimiento el haber estudiado una carrera y muchos que ustedes piensen que el estudio no es sine qua non (condición sin la cual no…) de honradez, audacia o inteligencia, sí es necesaria para tener bases suficientes en que sustentar los decretos, disposiciones, preceptos, etc., durante su ejercicio público.
Por otro el otro lado de la moneda están los que si tienen “estudios universitarios”. En este rubro deberemos tomar en cuenta la calidad de la preparación, ya que muchos de estos legisladores sólo firmaron su asistencia.
Hacer un cambio de 180 grados es necesario para mejorar nuestro nivel educativo.
Exigimos a los médicos que estén certificados y recertificados. Exigimos que la práctica de la medicina tenga un sustento científico basado en evidencia. La industria que se certifique en procesos ISO o de calidad, ética, etc.
¡Y a los legisladores y aspirantes a puestos gubernamentales!..¿qué?
Todos estamos preocupados por lo que se avecina.
No hay otro tema de conversación. Que si es más de lo mismo, que si no tiene experiencia, que la salvación esta en no votar por cierto candidato o si lo está. La radio y televisión saturadas de propaganda electoral sin ética y las redes sociales con un tumulto de videos entre verdades a medias, mentiras venenosas.
Como lo dije en artículos previos, somos como animales del carrusel que giramos y giramos estáticos mientras el que tiene las manos en el tiovivo decide cuando y como gira o si se detiene permitiendo el ingreso de personas, que enajenadas disfrutan del movimiento rotatorio y la música sediciosa.
Los presupuestos multimillonarios que se están gastando en campañas, muy bien podrían ser utilizados para reconstruir el México después del sismo. Muchos están esperando apoyo, un rescate, un héroe o algo así, desde hace mucho tiempo ya que la Revolución solo fue una excusa para que grupos extranjeros y nacionales tomaran decisiones que afectaron para siempre el destino de la nación mexicana.
La pobreza, el lema que enaltece y justifica las tareas de los políticos, permanece incólume día tras día, sexenio y siglo.
Quienes como paladines de los más necesitados, ahora con más experiencia, se han establecido en posiciones estratégicas formando grupos o partidos que sólo conforman una pandilla bien organizada. No buscan resolver problemas, el bien común o social, mas bien causan inseguridad, miedo y aparente inestabilidad con sus acciones para continuar en el poder.
Generan expectativas por medio de espejismos distantes y cuando son alcanzados se esfuman entre las diversas densidades que los contienen.
La pobreza, el analfabetismo, inseguridad, delincuencia, la falta de progreso continuará, in saecula saeculorum (por los siglos de los siglos).
Forman parte de los engranes que hacen girar el mecanismo complejo de la maquinaria; de la bestia.
Época de elecciones, momentos que se emplean para poder asegurar el destino económico de la élite del poder y de sus futuros miembros, pues es necesario ir renovando poco a poco las membresías, que son codiciadas y poco asequibles para los que pretenden formar parte del “Hotel California”.
Varios personajes ya son residentes permanentes, que como la letra de la canción del mismo nombre, “Pueden ingresar cuando quieran, pero nunca podrán marcharse” (autor Don Henley, 1977).
Y así, aunque muchos intenten acabar con el sistema y “apuñalar con sus cuchillos de acero, no lograrán matar a la bestia” (Eagles, 1977).
En vez de desgastarnos tratando de destruir o cambiar el sistema, en si vas a votar y por quién, o qué pasará el día de mañana, mejor nos esforzamos por hacer bien nuestro trabajo. Prepararnos hoy en lugar de intentar convencer a otros de algo que no podremos cambiar:
-La ignorancia y la necedad humana:(Después no te quejes de los resultados.).
Por cierto, hace unos días fue un Çaniversario más de nuestra nunca bien ponderada, siempre citada, corregida, mutilada, desdeñada, vituperada y presente en todos los actos políticos, Constitución. ¿Celebrar o llorar?
¿Te vas por la libre o quieres una reservación en el “Hotel California”?
¡Hasta la próxima!
dr_rethcuel@yahoo.com




