Un mes como este, pero de 1985, la cultura popular, el cine y la ciencia ficción cambiarían de forma radical, pues se estrenaría uno de sus grandes clásicos: “Volver al futuro”. A México llegaría un año después, concretamente el 21 de marzo de 1986. Aun así, en todo el mundo marcó un hito, y León no fue la excepción.
De la misma forma que Marty Mc Fly, protagonista de la famosa trilogía, viaja en el tiempo, cualquier ciudadano leonés puede visitar las hemerotecas de la ciudad, particularmente la del Archivo Histórico, para recordar, o conocer, qué sucedía durante los días y meses en que se estrenó esta película.
A principios de agosto de 1986, la Primer Ministro, Margaret Thatcher, una de las lideresas políticas más importantes del mundo, junto con Ronald Reagan, había tenido una operación menor en el brazo. Aunque ni así no se tomaba días libres y continuaba con su actividad política… no en vano se le apodaba “La Dama de Hierro”. Esta noticia fue una de las de primera plana en el diario EL HERALDO de León.
1986
En Mayo de 1986, cuando se exhibía la película en los principales cines de México, los leoneses tenían que enfrentar una preocupación más grave que la de Marty, atrapado en 1955: en aquel entonces, lo que actualmente funge como el Museo de las Identidades todavía era la Cárcel Municipal, y de allí hubo una fuga masiva: doce presos escaparon, encerrando a los policías y custodios. Se hablaba que hubo un soborno de 3 millones de pesos.
La colonia Jardines de oriente, a mediados de los años ochenta, era una parte que apenas nacía. Este diario la anunciaba como “la zona de mayor crecimiento urbano en la ciudad”.
Otro aspecto destacado de la década fueron los videoclubes. Mientras que Videocentro era el más popular a nivel nacional, en la Capital del Calzado destacaban los “Video Sur” que tenía sucursales en León Moderno, Andrade, Manzanares, Jerez, y abría en Plaza San Miguel, noticia que fue reportada en EL HERALDO.
En los meses de agosto y diciembre, la Ibero León ofertaba sus carreras, destacando, en ese entonces, administración, comunicaciones y diversas ingenierías.
No es necesario un De Lorean para viajar con el tiempo: basta, a veces, con la memoria hemerográfica.




