Parte de los temas que se trataron en la 82 Convención Bancaria, celebrada los pasados días 21 y 22 de marzo, en la ciudad de Acapulco, se enfocaron en los temas de inclusión financiera, y la reducción del uso de efectivo, por medio de la plataforma de Cobro Digital (CoDi). En efecto, uno de los principales retos que tiene México, consiste en encontrar la forma de llevar servicios financieros a más mexicanos, los cuales no tienen acceso al uso de cuentas bancarias y, por ende, no tienen forma de contratar servicios de ahorro y préstamo, basando todas sus operaciones financieras, en el uso de efectivo.
De acuerdo con el Acuerdo por el que se crea el Consejo Nacional de Inclusión Financiera, se define la inclusión financiera como el acceso y uso de servicios financieros bajo una regulación apropiada que garantice esquemas de protección al consumidor y promueva la educación financiera para mejorar las capacidades financieras de todos los segmentos de la población. Un segmento de la población conformada por la base de la pirámide, no tiene acceso a servicios financieros regulados, lo cual los hace vulnerables a pérdidas patrimoniales; y tampoco tienen la posibilidad de generar una sana cultura financiera, condenándolos a perpetuar malos hábitos financieros.
Según los resultados de la tercera Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), llevada a cabo por el INEGI en colaboración con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, de una población de casi 80 millones de personas, de entre 18 y 70 años de edad, 25 millones no cuentan con ningún producto financiero. Esta estadística es más crítica en la región centro sur y oriente del país, donde más del 60% de la población no tiene acceso a servicios financieros. Por lo tanto, el uso de efectivo sigue siendo la principal forma de pago cuando se realizan compras y pagos de servicios.
Ahora bien, la citada encuesta, señala que al canal que mayor crecimiento ha presentado son los establecimientos comerciales o corresponsales bancarios. Esto tiene que ver con el alto costo que implica para las instituciones financieras, el establecer nuevas sucursales bancarias. Ante esta restricción, el uso de la telefonía celular, para realizar transacciones financieras, se vuelve una alternativa por demás deseable; aunque los resultados de la ENIF, indican que solamente 22 por ciento de las personas que tienen una cuenta bancaria, tienen contratado el servicio de banca por celular. La principal razón para ello, es que los usuarios prefieren el uso de otros medios como la sucursal, el cajero automático o la banca por internet.
La plataforma de Cobro Digital (CoDi), anunciada por el Banco de México, se ha desarrollado con el objetivo de realizar pagos electrónicos, en la cual el pago se solicita desde un teléfono celular; y autorizado por la contraparte, desde un dispositivo móvil. El comunicado del Banxico, menciona que el CoDi sería un medio de pago seguro y eficiente a los pequeños comercios, comercios electrónicos, proveedores de servicios y público en general para realizar cobros con eficiencia y la seguridad de las transacciones electrónicas. Básicamente el CoDi generaría un código QR, el cual sería escaneado por el establecimiento que recibiría el pago.
Si bien este tipo de operaciones financieras no es novedosa, el poder ofrecerlas de manera masiva, podría tener un importante efecto positivo en la cultura financiera de los mexicanos. Para las instituciones financieras, facilitaría el poder llegar a un mayor número de clientes, a una fracción del costo, al no tener que invertir en sucursales bancarias. Para los clientes, implicaría el hecho de no tener que utilizar efectivo o de tener que cargar tarjetas plásticas, para realizar sus transacciones. Con esto, estaríamos acercándonos al primer principio que estableció el G20 para la inclusión financiera: promover un enfoque digital a la inclusión financiera.




