El Rector de la Catedral, Antonio Borja, llamó a todos a cumplir la misión evangélica de buscar siempre a los demás para hacer el bien común, la paz y la unidad, dejar a un lado la antigua ley del talión de ojo por ojo y diente por diente que aún impera en muchas personas.
En este tiempo muchas personas van por la vida sin saber qué hacer, piensan que no tienen una misión en la tierra, van dejando que el tiempo pase, no tratan de trascender en su vida ordinaria, más aún caen en depresión por la falta de fe y anhelan ya morir, expresó.
Esto no debe ser por difíciles que sean los problemas, la pandemia, las enfermedades, las crisis de todo tipo, abracemos la vida, Dios nos dio la vida y nos la dio para algo, y a cada uno de nosotros nos toca descubrir para qué nos quiere Dios en este mundo, enfatizó.
En la misa de mediodía en Catedral, agregó: Dios nos llama para una misión importante, la que sean, no se refiere a los reflectores, importante porque si somos coherentes con lo que Dios nos pide en lo sencillo, oculto o en lo que pasa desapercibido, seremos fieles.
La vida no es fácil y en muchas ocasiones en las familias hay problemas grandes, no hay que darse por vencidos, ahí te quiere Dios y debes representarlos donde te ha enviado, por eso no cabe el pensar, Dios me hubiera dado otra familia, otros padres, otros hijos, otra comunidad, porque Dios da la familia, los hijos, los padres, la comunidad que quiere darte, no debemos sentirnos menos ni tampoco deprimirnos, hay que abrazar a quien Dios nos ha dado, indicó el padre rector.
En medio de la dificultad se puede hacer presente el dolor, el sufrimiento, la incomprensión, una respuesta humana, pero muy corta, es quedarnos en una reactiva, me hacen, le hago, me critican los critico, me dicen, les digo, una actitud pasiva en el sentido de que solo sufro el dolor y busco culpables y hasta culpamos a Dios, abundó.
Exhortó a que, en lugar de estar pasivamente, busquen en Dios la respuesta, fortaleza, no permanecer en la actitud de “ojo por ojo y diente por diente”, acérquense a Jesucristo verdadero hombre y verdadero Dios, él es fiel y cumple su palabra, pese a que le dolió la traición, el rechazo, la incomprensión.




