
La heladería es mucho más que un antojo con este intenso calor que apenas empieza: se trata de un producto que se ha consolidado en el estado de Guanajuato, en puntos tan variados como el Barrio de San Juan de Dios, Salvatierra, Salamanca y Dolores Hidalgo. Además, son un importante destino turístico.
Sobre este tema, ofrecen su punto de vista autoridades turísticas del estado de Guanajuato, además de artesanos heladeros que tienen generaciones en el negocio.
La subsecretaria de promoción turística, Lupita Robles León, reconoce que Guanajuato es un buen lugar para los helados. Basta recordar municipios como Dolores Hidalgo:
“La gastronomía es uno de los principales atractivos de un destino, y el helado, aparte de ser dulce, el cerebro le remite a emociones, a felicidad. Cuando alguien lo prueba recuerda a Guanajuato y todo lo que ofrece. Muchas de las nieves se han convertido en un ícono, y nosotros estamos muy contentos de que se nos siga representando a nivel gastronómico y sobre todo, es importante que a través de la nieve se conservan los sabores endémicos de Guanajuato”.
NIEVES ÚNICAS
Robles León destaca que en ese aspecto ha brillado Guanajuato, mostrando helados únicos a los turistas, como la de garambullo.
Por su parte, Guillermo García, director de Desarrollo de operación turística, enfatiza el barrio de San Juan de Dios, que además de ser un barrio tradicional se cuida su vocación, como una zona muy familiar donde se pueden disfrutar de los mejores helados de la ciudad.
Por su parte, María Teresa Moncada, propietaria de Helados finos La Flor de Dolores, oriunda de Dolores Hidalgo, recuerda que la semana pasada cumplieron 45 años. Todo empezó como una idea de su marido, quien ya sabía hacer paletas y nieves. Hoy en día tienen 70 sabores, incluso para diabéticos.
“Cada día se está innovando más. Las tendencias de la modernidad nos obligan a actualizarnos. Quien quiera empezar un negocio de helados, ni consejo es que tengan mucha pasión, porque este trabajo es de 24 por siete. No hay descansos. Es estar al cien por ciento, es muy demandante, pero muy gratificante”.



