
Al igual que el comercio organizado, el comercio semifijo sufre las consecuencias de las medidas preventivas generadas por la emergencia sanitaria provocada por el Covid-19 y al menos unos cien vendedores han dejado de ocupar sus lugares habituales en las calles.
Desde el pasado 17 de marzo fue que en la ciudad de Guanajuato se decretó por autoridades estatales, la emergencia sanitaria provocada por la presencia del Coronavirus, cada vez son más los espacios que el comercio ambulante ha dejado libres y en espera de nuevas indicaciones.
De acuerdo con la Dirección de Fiscalización, en la ciudad a la fecha se han otorgado 600 permisos para el comercio en la vía pública, con excepción de la zona centro, en donde no está permitida esta actividad.
Por ahora, los lugares tradicionales en donde con motivo de la Semana Santa se instalaban puestos para la venta de alimentos, productos y artesanías que se vendían por estas fechas lucen solitarios y no hay autorización para colocarse en la calle a vender.
Zonas como la Plazuela de Tepatapa, Avenida Juárez, 5 de Mayo, calle Alhóndiga, Plaza Reforma y la Plazuela de los Ángeles lucen solos, tanto de vendedores, como de clientes.
Sólo algunos vendedores de alimentos y otros productos para su elaboración son los que ocupan algún lugar en las calles, que lucen con poca gente, en medio de una emergencia sanitaria que obliga a compras rápidas y dar prioridad a los artículos considerados de primera necesidad.
“Todavía no nos dicen que ya no vengamos, pero cuando nos digan que ya no, pues no vamos a salir y a ver como le hacemos para llevar algo a la casa para comer”, dijo Isabel Regalado, una vendedora de alimentos que todos los días llega desde la comunidad el Rodeo.
Ella, al igual que resto de los vendedores que todavía hacen acto de presencia consideró que conforme los días pasan, la gente también ha dejado de salir y adquirir los productos que ellos ofrecen a precios económicos.

La falta de gente también ha ocasionado que sus ventas caigan y aunque no saben en qué proporción, han resentido el hecho de ver como no todos sus productos se venden y muchos tienen que regresar a casa con ellos.
“Hay poca gente y por lo mismo pocas ventas. Muchos sólo salimos para sacar lo que invertimos, sino pues si vamos a perder”, afirmó Alberto Rodríguez, en vendedor que procede de San Martín del Terrero.
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