viernes, agosto 28, 2026

¿GIG?

Estamos a las puertas de un abrupto cambio. Un giro de 180 grados en nuestra forma de relacionarnos con los diferentes espacios laborales, lúdicos, culturales, educativos y sociales. No solo localmente, también a nivel global.

Estas áreas han cambiado radicalmente en los últimos meses. Se han trasformado a lo que actualmente se le conoce como relaciones “gig”.

¿Gig? Sí, así de simple.

Ya saben, nos encanta adoptar anglicismos en la forma de hablar para referirnos a ciertos asuntos actuales.

Algunos de ustedes ya conocen este término y hasta lo utilizan cotidianamente.

El término “gig” proviene del lenguaje musical y se refiere a las actuaciones cortas que realizan los grupos musicales, llamadas, coloquialmente, “bolos”. Son obras cortas presentadas en diversos sitios de la ciudad.

Esta economía “gig” surgió en Estados Unidos en el 2007, relacionada con la caída de las hipotecas llamadas “subprime”.

Aplicado al ambiente en el que nos relacionamos, se refiere a un modelo basado en trabajos bajo demanda o de encargos.

Este tipo de labor ha tenido un crecimiento exponencial, con la creación de diversas aplicaciones, de verdad, innovadoras.

Como ejemplos sencillos esta Uber, Uber eats, Rapid, Sin Delantal, Fiverr, TaskRabbit, Bolsa Rosa, Homy México, sólo por nombrar algunos.

Las grandes empresas se han dado cuenta del potencial que hay en esta nueva tendencia “gig”. Una economía diferente, que esta amenazando todos los puestos importantes en los “altos ejecutivos” llamados CEO, (chief executive officer) o director ejecutivo, hacia abajo.

Por supuesto que también a la clase trabajadora, pues muchos puestos serán transformados a servicios por encargo con una duración concreta y, dicho sea de paso, sin exclusividad con la empresa.

Esto suena muy bien. No tener que asistir a un lugar, checar la entrada, y hacer el proyecto desde casa, sin jefes. Se promete flexibilidad para trabajar y la asignación de estos encargos se hará de forma casi automática, obviamente, cumpliendo con ciertos requisitos. Sin duda, este modelo, representa la posibilidad de mejorar   la relación laboral y personal, especialmente, para las mujeres; ya que brinda, flexibilidad de horario.

No todo lo que brilla es… oro. Hay una argucia, una pequeña trampa, en este concepto. Las grandes empresas ya no tienen que gastar en corporativos, con edificios suntuosos. Solo el personal adecuado en los espacios precisos. Además, los contratos indefinidos y las prestaciones ya no formaran parte de los beneficios de la empresa. Todo el gasto en oficinas, luz, teléfono, impresoras, visitas, gasolina y seguros de gastos médicos estarán a cargo del que recibió el encargo o proyecto.

Por otro lado, tampoco el “home office”, oficina en casa, resulta tan prometedora para todas las empresas. Yahoo! en el 2013, resolvió regresar a los empleados de sus casas a la empresa. Marissa Meyer, directora ejecutiva, tomó la decisión ya que no sabían si seguían trabajando, eficientemente, todos los 11,500 colaboradores de tiempo completo.  Hoy, con el virus suelto y, las amenazas que representa para la salud, tal vez esta empresa esta actuando con mucha precaución.

Lo que sí es que estamos cambiando vertiginosamente y las decisiones que tomarían mucho tiempo, tiene que realizarse en días.

Parece que los trabajos de tiempo completo serán cosa del pasado, una especie en fase de extinción.

Mi querido lector, cuando vea las barbas de su vecino cortar.

Es tiempo de cambiar, de ser creativo, para evitar quedarnos en el pasado pensando que, tiempos pasados fueron mejores.

Sin duda, la presencia de la pandemia nos ha provocado un miedo terrible y como seres vivos, pertenecientes al reino animal, respondemos en forma grupal para “protegernos” en contra de una amenaza. El acicate, es la muerte, que es el pastor que nos conduce como rebaño.

-Hemos sido manipulados, sin lugar a duda.

La solución aparente es permanecer en casa.

Lo cual está bien, como medida sanitaria para evitar contagio.

-La 4T, continúa su aforo.

¿Hacia donde?

Mientras tanto, la economía que se derrumba y en lugar de disminuir la pobreza, que ya de por si en México es muy elevada (52 millones de personas que corresponde al 41.9% de la población), incrementa notablemente.

No solo eso, lo que se agrega a esta situación: la delincuencia, que, aunada al armisticio aceptado por MORENA, no hace que luzca nada bien nuestro futuro.

Empresas grandes, medianas y pequeñas sufrirán económicamente de acuerdo con la proporción de su negocio.

¿Y los que vivimos del día a día?

El presidente de México sin encontrar la solución, en lugar de manifestar su apoyo, persiste en su campaña. No muestra benevolencia, compasión ni remordimiento.  Tampoco quiere a Guanajuato.

Los mexicanos seguimos perdidos, sin responder a los cambios que ya están. Las ominosas señales aparecen como letreros luminosos espectaculares.

Nadie las ve.

Ni la tecnología, ni las buenas intenciones cambiarán el futuro de nuestro país. Necesitamos la debida atención y acción.

No importa que tan “gig”, fifí o chairo seas.

¡Hasta la próxima!

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