lunes, agosto 31, 2026
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¿GENERACIÓN BOSTEZO?

Es común recibir miradas de auténtica sorpresa cuando alguien joven confiesa beber poco o nada de alcohol y asistir a pocas fiestas. A esas miradas le siguen exclamaciones directas (o indirectas) acerca de ser una persona aburrida por decir lo menos, pero, ¿de verdad es sinónimo de diversión andar de fiesta en fiesta cada fin de semana y beber mucho alcohol en cada salida?

Se les ha llamado “Generation Yawn” o “Generación Bostezo” a esos jóvenes que prefieren pasar un viernes por la noche leyendo, viendo una película  o desarrollando cualquier otro pasatiempo que no implique una noche de fiesta alocada.

Fue el rotativo “Daily Telegraph” el que bautizó a estos jóvenes que buscan un estilo de vida más saludable lejos del alcohol, las fiestas que terminan en las madrugadas, las drogas y los efectos que todo lo anterior causa en el organismo; al tiempo que le dan un nuevo significado a  esos pasatiempos que parecían estar destinados al olvido. Se dice que algunos de sus representantes más famosos son Mark Zuckerber (creador de Facebook), Taylor Swift (cantante) y Blake Lively (modelo y actriz), entre otros.

Es en Estados Unidos y algunos países de Europa donde este movimiento es más fuerte, sin embargo, ha comenzado a expandirse también a otros países.

Para quienes deciden encaminarse por una vida más “tranquila” el beber alcohol ya no se lleva y en su lugar han iniciado movimientos multitudinarios que consisten en reuniones matutinas para hacer yoga, comer fruta, hacer ejercicio, bailar o escuchar música electrónica antes de ir al trabajo, tal como si fuera una fiesta, pero que tiene el propósito de relajarte activando el día de una manera diferente para empezar con más energía y mejor humor.

Además de los movimientos de activación matutina, también han surgido otros orientados a fomentar la diversión sin alcohol desarrollando programas que ayuden a las personas a cambiar sus hábitos de ingesta de bebidas alcohólicas, promoviendo eventos en bares y restaurantes en donde el consumo moderado o nulo es algo normal con el propósito de que nadie se sienta raro o incómodo por el hecho de no querer tomar una copa. Por desgracia, el hecho de salir un viernes por la noche está muy ligado a consumir algún tipo de bebida embriagante y muchas personas dejan de visitar ciertos lugares para no sentirse como el “bicho raro”, por lo tanto es importante desligar la idea de que diversión y embriaguez van de la mano.

Con todo lo anterior, es notable que se ha hecho una brecha en una misma generación tomando dos vertientes opuestas, una relacionada con fiestas y desenfrenos que  se viven como filosofía de vida relacionada con excesos, que contrasta con la tranquilidad buscada por los jóvenes “yawn”, quienes están en el extremo opuesto. Sin embargo, siempre es posible lograr un punto medio que nos lleve a poder disfrutar de fiestas, de bebidas alcohólicas con moderación y de pasatiempos relacionados al placer de la lectura, la cocina, el cine, etc. Todo está en cuestión de evitar los excesos y las creencias radicales que ligan a la diversión con ciertas prácticas poco saludables.

magnolia86@gmail.com

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