jueves, septiembre 3, 2026
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Francisco: un Papa policía

LA GENIAL OCURRENCIA

Al igual que nuestros hermanos en Venezuela, Bolivia o Nicaragua, los mexicanos fácilmente identificamos las loqueras de los políticos de esa izquierda quimérica, descafeinada y de solaz esparcimiento, que piensa como Carlos Marx, aunque le gustaría vivir como Donald Trump.

La nota es elocuente (http://www.elpopular.mx/2018/04/13) en dos vertientes: es de dominio público el nivel de incapacidad de las autoridades para resolver o cuando menos paliar, los graves problemas de inseguridad que existen en México; y por otra parte, el catálogo de ofertas de los candidatos que intentarán resolver estos asuntos.

Temas que van desde los robos a plena luz del día, secuestros express, asaltos a mano armada, el llamado  huachicol (nombre dado al robo y compra-venta de combustibles), además de los elevados índices de penetración del crimen organizado y desorganizado en altas esferas de autoridad; agregando al narcomenudeo, desvío cínico o soterrado de recursos públicos y algunos detalles más que padece el mexicano nuestro de cada día.

Delante de estos escenarios, el tabasqueño suspirante a la presidencia de la república ha lanzado al mundo otra de sus genialidades: Aseguró, que de llegar a ocupar el cargo de presidente, traerá al Papa Francisco para que ayude a resolver los problemas de seguridad en México…

En otros términos, el eterno suspirante presidencial dialogará con SS Francisco y lo invitará a “que ayude” en el catálogo de problemas listado por este escribano párrafos ut supra.

De esta manera, insistió el candidato de la izquierda, se podrá lograr la tan ansiada paz.

El asunto no es de poca monta, pues el mismo sujeto ha prometido por enésima ocasión –ahora lo hizo ante la Conferencia del Episcopado Mexicano- que bastará su indomable voluntad para acabar con la corrupción, aumentar la inversión productiva, terminar con la pobreza y hacer que los mexicanos vivan como en Finlandia o Suecia.

DESLINDANDO

La primera consideración que plantean mis preciosísimas lectoras y espléndidos lectores es la siguiente: López Obrador ya fue Jefe de gobierno en nuestra ciudad capital… ¿Logró acabar con la corrupción?.. ¡No!… En los Estados y Alcaldías gobernados por gente de MORENA, ¿se terminó con la pobreza, la miseria, las desigualdades, la falta de educación?… ¡Tampoco!

Las poblaciones que padecen autoridades del partido del cual es propietario el tabasqueño, también se ha exterminado el narcomenudeo, el secuestro, los asaltos en vía pública, los homicidios dolosos y el robo de vehículos y autopartes?… Todo parece indicar que ¡Tampoco!

UN PAPA POLICÍA

De entrada surgen varias consideraciones ad latere (como si el escribano hubiese comido “sopa de letras”, los latinajos surgen generosos) y ad cautelam: No se requiere ser un Andrés Oppenheimer para deducir que con esta ocurrencia se reconoce la incapacidad de las autoridades para resolver los problemas de inseguridad que existen en México.

Segundo: Uno de mis sesudos lectores sostiene que, no se imagina al Papa Francisco de visita en México –durante unos 6 o 7 meses- para estar presente en las “juntas” del equipo de seguridad que propone el ocurrente e ingenuo candidato presidencial.

Es, punto menos que fantasioso, imaginar a mi General Cienfuegos –de la Defensa Nacional- o al Secretario Navarrete Prida, responsable de la política interior, tomando nota de las directrices dictadas por Jorge Bergoglio.

SÍNTESIS

Por dejar abierta la computadora, el agudo efebo que Dios me regaló exclamó: “¡Pá!… Eso jamás podrá lograrlo Andrés Manuel”

-¿Por qué hijo de mis entretelas?

-Fácil… Porque López Obrador, y todos los miembros del gabinete, tendrían que, primero, participar en la Santa Misa oficiada por el Papa, en Palacio Nacional… Y, ¡francamente!, no me imagino a Claudia Sheimbaum y a Martha Lamas, haciendo las lecturas de la Misa; o a Martí Batres haciéndola de monaguillo…. Eso sería tanto, como pensar que Pablo Iglesias fuera el acólito del Cardenal Cañizares…

-Lo que es física y epistemológicamente imposible, es que a Napoleón Gómez Urrutia –ese que dicen, se llevó muchos millones del Sindicato de Mineros y que ahora va como candidato al Senado por MORENA- lo pongan a recoger la limosna.

-¿Por qué, hijo mío?

-Es que no vaya a ser que, también se “evaporen”… como sucedió con las cuotas de los mineros…

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