
Las flores son un elemento fundamental de Día de las Madres. Entre rosas, tulipanes o girasoles, se han convertido en uno de los regalos perfectos que todo hijo o hija debe regalar a la mujer que le dio la vida. Las personas que se dedican a comercializarlas, o floristas, son unos trabajadores esenciales en el mes de mayo. Una de ellas es Elvira Martínez, dueña de la florería “Jazmín” ubicada en la calle Río Bravo en el Barrio de San Miguel.
Elvira ha vivido toda su vida entre flores. Eso lo afirma con amor y con orgullo. Su madre se dedicaba a su venta en el mercado del Carro Verde, y posteriormente ella heredó el negocio. Hoy en día es madre y suegra y su familia ayuda en la florería. Cientos de personas han sido atendidas en más de 30 años. Muchos acuden al cementerio San Nicolás (muy cerca de su negocio), pero acuden gente de todo León.
“Yo me dedico a la venta de flores desde los 11 años. Esto viene de familia. Mi mamá era la que atendía el negocio, y yo estaba chica y me acuerdo que me regañaban porque me iba al mercado a ver las flores. Después mi mamá enfermó y me tocó quedarme con la florería. Así ha sido hasta ahora”.
Para ella, crear un arreglo floral es más arte que ciencia. “Hay que tenerle mucho cariño a las flores. Eso es lo fundamental. Una nomás los pone en las macetas, y el arreglo va quedando solito”, dice.
Muchas de las flores las consigue de México… desgraciadamente, en cuanto estalló la pandemia fue muy difícil salir del estado de Guanajuato y hubo que adaptarse con proveedores locales. Hoy en día tiene rosas, tulipanes, y otras flores. Todo dependiendo de la temporada. En un buen día atiende a más de 50 personas.
“Para mí es muy lindo que estas flores vayan a ser para una boda, y una le pone mucho amor a lo que hace, porque es muy importante que se vea bonito. Trabajar en este día para mí también es muy emocionante”, dice.




