Los Bravos de León han concretado otra importante firma, se trata del infielder dominicano Carlos Castro, quien llega al Bajío procedente de los Tigres de Quintana Roo.
El quisqueyano presume de versatilidad sobre el terreno de juego, ya que puede ocupar la posición de receptor, pero también tiene las cualidades para jugar la inicial e incluso ha tenido una que otra aparición como outfielder, sin embargo, la intención con la novena leonesa es que pueda llegar a ser pieza clave detrás del plato o en la primera almohadilla.
Esta será su tercer equipo en la LMB, donde llegó para colocarse la franela de los Piratas de Campeche, sin embargo, no pasó mucho tiempo para que fuera llevado a las filas de los Tigres de Quintana Roo, donde su promedio de bateo siempre anduvo por encima del .300, dejando en claro que, a la ofensiva, igualmente es un elemento de valor.
Con el equipo de bengala, Castro macaneó el año pasado para .301 con 49 imparables, 13 cuadrangulares, produjo 32 carreras, arribó en 29 ocasiones a la tierra prometida y negoció ocho pasaportes.
Fue parte de la organización de los Bravos de Atlanta, alcanzando en 2017 la clase “A+” con la escuadra de los Fire Frogs de Florida. Tras salir de dicha organización, se enroló en la Liga Frontier con el cuadro de Evansville Otters, ahí estuvo un par de campañas, para luego recalar en la Liga del Atlántico con el York Revolution y posteriormente, con los Patos de Long Island, para concretar un 2023 de .354, que fue el que les llenó el ojo a los filibusteros para traerlo a la LMB.
Con el fichaje de Castro, la lucha en la receptoría se intensificará al tener ahí a un consolidado como lo es Marco Chicuate y al joven Felipe Guerrero que ya ha demostrado sus cualidades, mientras que, en la primera base, hay otros nombres de jerarquía como Sandber Pimentel, Aderlín Rodríguez y Henry Urrutia.




