El Día de San Juan, que amaneció tibio y nublado, se despejaría al paso de las horas para dar paso a la salida del intenso sol matinal e iluminar las fiestas.
En tanto, los parroquianos respondieron a las llamadas a misa en templos, mientras los comerciantes se alistaron para reinstalar sus negocios y ventas.
Por la principal arteria Paseo de la Presa, que conduce a los festejos, los lugareños aparecían cargando sus bolsas en manos y a hombros, para llegar a tiempo y encontrar lugar para instalarse por los alrededores en el embarcadero o el parque Florencio Antillón.
Todos se preparaban para el inicio de las nobles y tradicionales Fiestas de San Juan y Presa de la Olla, que se efectúan popularmente desde hace 270 años.
Los festejos culminaron con la apertura de las compuertas de la presa, siempre y cuando esté llena por la captación de lluvias, que también acontece de forma tradicional el primer lunes de Julio de cada año.




