
El festejo del Día de las Madres permitió a los restaurantes y establecimientos de alimentos y bebidas lograr una ocupación del 100 por ciento, lugares a los que acudieron miles de personas para celebrar a sus mamás.
Los negocios de venta de alimentos preparados, ubicados en el primer cuadro de la zona centro fueron los que recibieron una mayor cantidad de personas que acudieron para de esa manera festejar a mamá.
Aunque en las primeras horas de la tarde, los restaurantes y establecimientos del rubro recibieron pocos visitantes, conforme el día fue pasando, las familias llegaron y disfrutaron de un platillo y una comida en familia, junto con las autoras de sus días.
Una mañana calurosa marcó el inicio de la celebración de esta fecha, que es esperada por todos para convivir en familia y hacerle regalos a la madre y además mostrarle todo el amor y el cariño que sea posible.
Fueron los mismos administrados y empleados de estos negocios, lo que informaron que esperaban una asistencia del 100 por ciento y con ello mitigar un poco el impacto negativo que ha tenido a actual temporada baja en materia de turismo.
“Todos los años, cuando se celebra el Día de la Madre llega mucha gente y este año esperamos que sea igual y tengamos un lleno, ya por la tarde y en la noche”, dijo Ismael Jiménez, mesero.
Mientras el día avanzaba, en los restaurantes de la zona centro, la gente poco a poco llegaba y ocupaba sus lugares en las mesas que fueron dispuestas para recibirlos junto con sus mamás.
Muchos de los establecimientos prepararon ofertas y paquetes especiales para lograr atraer una mayor cantidad de clientes, muchos de los cuales llegaron en grupos y otros con hermanos e hijos.
Los empleados de los restaurantes también ofrecieron platillos especiales que fueron preparados solo para esta ocasión, como una forma de atraer más clientes y generar mayores ganancias.
Por su parte, los integrantes de las familias no escatimaron en los costos y precios de los platillos, los cuales consideraron eran buenos y respondían a la calidad que ellos esperaban.
“Junto con mis hermanos venimos a comer con mi mamá. Tenemos varios años que lo hacemos y aunque luego los precios de los platillos son altos los pagamos porque solo se trata de un festejo de solo una vez al año”, afirmó Diana Janet.
Conforme las horas pasaron y el día avanzó para dar paso a la noche, los lugares recibieron un poco más de gente, que ocupó su lugar y ordenó los platillos y alimentos con los que disfrutaron de esta fecha memorable.




