En este país estamos rodeados por las costas del Océano Pacífico y por el otro extremo las aguas del Golfo de México y en las últimas semanas han venido una serie de desastres naturales que dejan un daño terrible, con víctimas mortales producidas principalmente por lluvias abundantes, acompañadas de vientos de más de 200 km/h y tenemos de todo: Huracanes, Tormentas Tropicales y Depresiones, pero todas con dañinos resultados en ambas costas.
Empezaremos por decir que la Tormenta Nora del 28 de agosto al 2 de septiembre dejó fuertes lluvias en los estados de Jalisco, Nayarit, Colima, Sinaloa, Michoacán, Guerrero y Baja California. En el caso de los mismos estados, la tormenta denominada Marty, ha dejado junto con la tormenta Nora destrucción, inundaciones y el derrumbe de cientos de casas habitación, locales comerciales y edificios, daños carreteras y puentes, por ejemplo, se derrumbo el puente entre Mazatlán y Culiacán, dejando imposibilitada la comunicación entre las dos importantes ciudades de Sinaloa. En Jalisco, debido a las lluvias se desbordó el río Cuale provocando la caída de un hotel en Puerto Vallarta, con varios muertos, especialmente un niño de 13 años.
Ahora tenemos que pensar no sólo en las victimas mortales y en los daños descritos, sino en el costo de reposición urgente, pues hay miles de hogares que están sin electricidad, agua potable y servicios, especialmente de alimentación y servicios básicos. El desorden y el vandalismo están a la orden del día.
En el Golfo de México destaca por su importancia el Huracán Grace, que entró en la Península de Yucatán, siguió por toda la costa causando estragos, pero donde hizo más daños fue en el Estado de Veracruz, ahí se habla de 50 municipios en condiciones de desastre con muertos, desaparecidos y derrumbes provocados por los vientos huracanados, tormentas eléctricas y lluvias muy intensas que desbordaron ríos e inundaron estados como Campeche y Tabasco, pero el que tuvo mayor daño fue Veracruz, esta tormenta atravesó México para convertirse en Marty al tocar el Océano Pacífico.
En los Estados Unidos, en el estado de Luisiana, el huracán IDA provocó daños tan graves como se recuerda del huracán Katrina. Allí se hablan de decenas de muertos y desparecidos, de cerca de un millón de hogares sin energía eléctrica, carreteras afectadas y por supuesto que hay cientos de miles de casas dañadas en mayor o menor grado, pues el huracán avanzó por toda la Costa Este de los Estados Unidos, atravesando Carolina del Sur y es increíble que haya llegado al Noreste de los Estados Unidos, hasta el Estado de Nueva Jersey y principalmente la Ciudad de Nueva York, dañando al transporte subterráneo Metro y se puede decir que hay cientos de vuelos cancelados.
Las autoridades estatales y federales han declarado zona de desastre en todos esos estados de la Unión Americana. El Presidente Biden ha ordenado la ayuda necesaria para todos los estados que lo requieran y hay un peligro adicional porque una el combustible para consumo interno de Estados Unidos como gasolina, diésel y turbosina provienen en un 70% del estado de Luisiana y Houston que también recibió daños y que concentra los combustibles para explotación.
Por lo pronto en toda la República Mexicana tenemos casi 4 semanas de continua lluvia a diferentes horas del día, que si bien es cierto benefician la agricultura, por otro lado, hacen los daños ya descritos.
Las tormentas tropicales y los huracanes se forman por el calentamiento del agua de mar y baja presión para que haya un componente terrible que origina lluvias, vientos, tormentas eléctricas y los destrozos que hemos citado y estos fenómenos se han intensificado debido al cambio climático y que desgraciadamente los países que producen más gases de invernadero no han tomado las medidas necesarias para evitarlo.
Esperemos que los nuevos fenómenos meteorológicos no nos afecten en nuestro país y al resto del mundo, esto por las pérdidas de vidas humanas y los correspondientes daños económicos.




