Ya desde hace aproximadamente una década, nos hemos acostumbrado a ver en la ciudad, a un gran número de migrantes provenientes de Sudamérica. Vienen en “la bestia” el tren que atraviesa por territorio guanajuatense y que se dirige hacia la frontera norte. Ese es el destino, el llegar a pisar las tierras en donde se vive el tan anhelado sueño americano. Si la realidad socio económica en México no es boyante, no puedo imaginar cómo será en otras latitudes en las que simplemente la situación es tan insostenible, que se busca una oportunidad inmediata en un lugar distinto. Efectivamente, no lejos de nosotros, hay cientos de pueblos en donde no hay qué comer, dónde dormir, ni qué vestir. Hay migrantes que provienen de El Salvador, de Nicaragua, algunos otros de Venezuela y en días pasados, se anunció el arribo de un grupo importante de hondureños. El canciller mexicano tuvo que organizarse y planear la llegada de ese grupo que proviene de la frontera sur y que avisó desde que se encontraba en Guatemala, que estaba por arribar a México. La mayoría vendrá con una situación migratoria regular y solicitando refugio. Inclusive el presidente electo ya realizó declaraciones sobre el tema y les ha dado la bienvenida. La denominada “Caminata del Migrante” partió de la ciudad de San Pedro Sula, en el norte de Honduras, el pasado 13 de octubre, con alrededor de mil participantes. Ante los ojos de los organismos internacionales y ante lo que dicta la legislación, no hay otra manera de reaccionar, más que mostrando la solidaridad y la empatía hacia aquellos que más lo necesitan. En tal sentido, se habilitaron albergues temporales para los “visitantes”. Los representantes de la Comisión de Derechos Humanos de nuestro país, también se encuentran en la zona fronteriza, verificando el trato a los migrantes en la frontera sur. Sin embargo, habrá que ver quiénes cumplen con los requisitos que marca el Instituto Nacional de Migración para ingresar y permanecer legalmente en nuestro territorio, ya que a aquellos que no cumplan con lo que señala la legislación en la materia, podrá detenérseles y retornárseles a su lugar de origen. Habrá que tomar en cuenta los casos en los que los migrantes no puedan ingresar a su destino final y sobre todo, en los que deseen permanecer por más tiempo en nuestro país. Sin duda, se trata de un reto muy interesante para las autoridades, el saber cómo manejar este tema, sin afectar intereses internacionales ni el de todos los connacionales. Se trata de una realidad dolorosa y me atrevo a decir que a la vez puede ser si no amenazante, sí intimidante, el tener que aceptar y quizás hasta convivir con cientos de personas que buscan cobijo, ayuda y hasta trabajo, cuando en México no nos sobra. Por otro lado y a manera de presión, el presidente Trump, advirtió que dejaría de ayudar económicamente a Guatemala, El Salvador y a Honduras si no se frenaba la “caravana” conformada por aproximadamente dos mil hondureños. Advertencia que de ninguna manera frenó al grupo de migrantes que ansían una realidad distinta a la que viven. Las autoridades de nuestro país, tienen frente así, un reto muy importante que deberán resolver con mucha cautela, para no lastimar susceptibilidades de las partes implicadas. Reto que sin duda, aún compete resolver, a las autoridades al mando, hasta el próximo 30 de noviembre.
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