En arzobispo metropolitano de León, Alfonso Cortés Contreras, exhortó a las instituciones de salud a que eviten lucrar, el burocratismo y el “empresarialismo” con los enfermos, porque la curación es un don y ciencia que Dios da a los que El quiere para que se pongan al servicio de los demás.
SERVICIO
En la misa especial de la XXVI Jornada Mundial del Enfermo, celebrada en el Templo Expiatorio, hizo eco del llamado del Papa Francisco al mundo para que los médicos, enfermeras, hospitales y clínicas e instituciones de salud presten un servicio justo, digno, eficiente y humano a los enfermos.
Destacó que si bien es cierto que la enfermedad llega a todos los estratos sociales, ricos y pobres, hombres y mujeres, niños, jóvenes y ancianos, también es cierto que la sociedad no les da a todos las mismas oportunidades de ser atendidos con la dignidad de hijos de Dios.
El pastor católico indicó que “nosotros como discípulos de Jesús, no podemos dejarnos llevar por los mismos criterios del mundo, sino que tenemos que ser alivio para toda la enfermedad y dolencia de las personas.
Motivó a los fieles a hacerse presentes en los agentes sanitarios, médicos, enfermeros, enfermeras, sacerdotes, religiosos, familiares, atendiendo con amor y paciencia a Cristo que sufre en el cuerpo de nuestros hermanos que han sido tocados por una enfermedad imprevista, crónica o degenerativa.
FALTAN REFORMAS
Mons. Alfonso Cortés Contreras, enfatizó que también se debe mejorar el ambiente que rodea a los enfermos, con una amable atención de parte de los administrativos, con la justa prestación de los servicios de salud a los derechohabientes, con las reformas incluyentes de modo que nadie se quede sin atención médica, hospitalaria y cuidado digno en las instituciones de salud.
En los servicios de salud y atención médica se debe de evitar toda clase de burocracia que cansa y fatiga más el calvario del enfermo y sus familiares, destacó el Arzobispo Metropolitano de León.
El drama de la enfermedad llega en cualquier momento de la vida y ningún ser humano está exento de esta realidad; por eso recordemos las palabras de Jesús: “Vengan, Benditos de mi padre, a tomar posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo, porque estuve enfermo y fueron a verme”.
Exhortó a atender esta invitación de Jesús, puesto lo que hagamos a “uno de estos pequeños, lo haremos con el Señor”.




