Este año, no será una blanca Navidad para el sector restaurantero. Debido a la pandemia y a la crisis económica, más bien será gris.
Hellen Anaya Sandoval, presidenta de Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados en la delegación León y en Guanajuato (Canirac), apuntó en entrevista:
“No tendremos el diciembre que hemos tenido en otras épocas, definitivamente no. Estamos trabajando una tercera parte de la capacidad, aunque tenemos muchas cenas para entregar y eventos pequeños de cincuenta personas”.
Aunque sí, hay algo de trabajo, no será como otros años, pero no aquellas cenas de empresas con decenas o hasta cientos de empleados de otras ocasiones, pues debido a la recesión económica las empresas no se encuentran en las condiciones de poder realizar fiestas como en otras ocasiones.
“Para nosotros es importante poder realizar los servicios, porque eso nos permite sacar los gastos mínimos”, explicó Anaya.
En caso de que no cierren los negocios se estaría un 70% bajo, lo que es mucho, y en el posible caso de que cerraran, sería un 80%. Cerrar significaría una vorágine que perjudicaría a muchos individuos, empleos y familias. Por ejemplo: están los meseros, los planeadores de bodas, los músicos, los mariachis, los encargados de luces y sonidos, tarimas, escenarios, cocineros, auxiliares, etcétera.
UN MAL BUEN FIN
Por otro lado, el buen fin no fue lo que se esperaba. En palabras de Anaya, no hubo un buen resultado, debido a que a los pocos días del inicio del evento, se anunció que se regresaba a semáforo naranja, y disminuyó el aforo, se bajó al 20% y se recortó el horario a las 12 de la noche.
“No tuvimos repunte ni mejorías económicamente hablando”, sentenció. “Definitivamente, no cumplimos la expectativa”.




