domingo, agosto 30, 2026
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Esperaban sentencia máxima

Bernardo además de privar de la vida a Anayeli, también mató la felicidad de la familia de su víctima.

Y aunque ahora los padres de la muchacha están satisfechos con la sentencia de 52 años 1 mes y 15 días de prisión al feminicida, esperaban la pena máxima, la mayor, la de 60 años de cárcel. Le faltaron 8 años.

Es el caso de Anayeli, la jovencita de 17 años asesinada por Bernardo N. aquel 20 de Julio de 2015 en San José de los Sapos, capturado por la policía 52 días después y que resultó ser hasta vecino de su víctima, vivía a dos cuadras del domicilio de la jovencita que murió violentada y estrangulada en su recámara por el ahora sentenciado.

NO HAY TRANQUILIDAD

Desde entonces la familia agraviada no ha tenido tranquilidad. «Ya no somos felices” dijo su mamá con lágrimas en los ojos.
“Eso que pasó ya nos marcó de por vida, pero la vida sigue, todavía tenemos otros dos hijos y tenemos que salir adelante por ellos” narró Alma Delia madre de Anayeli.

En entrevista, la madre de la menor mencionó que ha sido muy triste, muy desgastante la situación por la que durante casi dos años han transitado, ha sido muy difícil para toda la familia de Anayeli superar su pérdida sobre todo por la forma en que sucedió.

Pero por otra parte dicen estar contentos de que al fin se hizo justicia, que hayan detenido al culpable y que afortunadamente salió la sentencia, aunque reiteró una y otra vez que para ellos no hay ni habrá consuelo, no hay manera de reparar esta falta “con nada van a reparar la vida de nuestra hija” externó.

LOS HECHOS
Aquel hecho ocurrió el 20 de julio del año 2015 alrededor de las 2:30 de la madrugada, ahí en su propia casa, en su cuarto, mientras su padre trabajaba en la panadería que tiene en la planta baja junto con un hermano quienes escuchaban música en ese momento, y su madre y los hermanos dormían en las habitaciones contiguas sin que se dieran cuenta de lo que le pasaba a la jovencita.
Cuando se le preguntó en relación con la familia de Bernardo N., ella externó: “Su familia pasa por aquí y saluda, el papá llega a comprar pan a nuestro negocio y nosotros en realidad no tenemos nada contra su familia, o contra sus padres o hermanos, somos personas católicas, conscientes de que nada tiene que ver una cosa con la otra, lo que hizo su hijo lo hizo él, sin que ellos se imaginaran sus intenciones, ya si su familia lo apoya o no. Sabemos que son su familia y su sangre” concluyó.
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