sábado, agosto 29, 2026
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En la Democracia ni un paso atrás

Hace poco más de treinta años en nuestro país los procesos electorales no tenían orden, eran manipulados por el gobierno que manejaba todo a su antojo para siempre tener ventaja, aplastando al resto de los partidos que difícilmente podrían lograr un triunfo.

Las elecciones eran una simulación, las credenciales no tenían fotografía y se distribuían miles el día de la elección para llevar gente a votar, muchas veces en vehículos del gobierno en los llamados carruseles, además de que se daba dinero a cambio del voto por el partido oficial.

En las elecciones federales de 1988 se pudo ver en todo el país como desde las 8 de la mañana se encontraban las urnas llenas, de modo que el primer votante no podía meter la boleta porque estas se encontraban al tope de su capacidad.

Robo de urnas, violencia en las casillas, persecución de parte de la Policía y el Ejército a representantes y simpatizantes de los principales partidos de oposición como el PAN y encarcelamiento eran las situaciones que elección tras elección se realizaban en una jornada electoral.

Las personas que se encargaban de llevar a cabo estos fraudes se les conocía como ‘mapaches’, que eran los encargados de operar antes, durante y después de la elección.
Esto es importante tenerlo en cuenta para no olvidarlo, para cuidar que nunca más en el país se retroceda a estas prácticas que impiden que haya democracia, y que serían el principio de un autoritarismo total para apropiarse nuevamente de México.

Credencial para votar con fotografía, tinta indeleble, padrón electoral, ciudadanos a cargo de las mesas directivas, leyes electorales que regulan las campañas y los procesos electorales, ciudadanos consejeros, duras sanciones para quien viola los procesos, es lo que ahora podemos ver y disfrutar como ciudadanos y que da confianza de que la democracia se da en nuestro país gracias al Instituto Nacional Electoral que se ha sabido ganar la credibilidad.

Me resulta difícil imaginar a un México que regresa a esos años que le generaron un gran atraso en muchos aspectos, porque perder al Instituto Nacional Electoral implicaría un retroceso, volver a esa falta de transparencia, a que el partido-gobierno manipule todo a su antojo, aplastando a la oposición. Y después qué seguiría, ¿la libertad de expresión?

Es importante defender a este instrumento de los ciudadanos e irlo fortaleciendo y perfeccionando, para que la democracia en este país siga siendo una garantía. Las manifestaciones ciudadanas de los últimos días deberían inhibir la necedad de la reforma electoral que pretende el presidente y en la que sigue insistiendo.

Las decisiones que se tomen en el senado serán trascendentales para la vida democrática de nuestro país y debemos estar al pendiente de ellas y vigilar que “en la Democracia ni un paso atrás”.

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