EL OBSERVATORIO
Recuerdo con nostalgia y cariño, las navidades en las que recibía de mi abuelo paterno, un sobrecito con un billete. Nos decía a todos los nietos: Vengan, aquí está su aguinaldo. Año con año, me emocionaba al saber que iría a casa de mis abuelos en Navidad y que recibiría mi tan ansiado sobrecito. En materia laboral, en menos de dos semanas, los empleados del sector privado, debemos por Ley, recibir nuestro aguinaldo.
¿Qué es y por qué se acostumbra otorgar esta prestación? Proviene de una antigua tradición en diversas culturas del mundo, de dar regalos en el último mes del año, para expresar buenos deseos. Etimológicamente existen varias versiones. Se dice que el vocablo proviene de “eguinad” o “equinand”, palabra de origen celta que usaban para designar un obsequio que se daba a fin de año como muestra de buenos deseos para el periodo siguiente. Históricamente, se cree que fue el rey Tito Tacio de Roma, quien inició la costumbre de repartir entre familiares y amigos con motivo del fin de año, trozos de pino cortados del bosque. Con el paso del tiempo, las ramas se fueron cambiando por regalos más costosos como ropa u objetos de metales preciosos como oro, plata o bronce. Años más tarde, la iglesia católica adoptó la costumbre que entre los fieles debían intercambiar regalos, tanto para celebrar el nacimiento de Jesucristo, como en la Epifanía del 6 de enero. Para cumplir con esta tradición, la prestación se fue institucionalizando.
En México, esta prestación se hizo obligatoria a partir de la publicación de la Ley Federal del Trabajo de 1970. De acuerdo a la Ley del Trabajo, en su artículo 87, el aguinaldo es una prestación que “deberá pagarse antes del día veinte de diciembre, equivalente a quince días de salario, por lo menos”. El pago del aguinaldo dependerá del tipo de empresa en la que se labore. Los trabajadores del sector público tienen derecho a 40 días de salario mínimo, mientras que a los del sector privado les corresponden 15 días de sueldo base. Algunos de los trabajadores del gobierno, si no es que la mayoría, ya recibió esta prestación, de tal modo que muchos ya pudieron aprovechar “el buen fin” y otras tantas ofertas que se promocionan por los grandes almacenes. Sin duda, como trabajador, es importante saber cuánto se debe recibir y cuándo, y sobre todo, saber de manera concienzuda, a qué se destinará. Si bien el cumplir con compromisos familiares o el satisfacer los deseos de los más pequeños nos podrá incitar a consumir hasta terminarnos el último centavo, debemos pensar que finalmente esta prestación llegó como fruto de un esfuerzo de meses de trabajo. Hay muchas recomendaciones en este sentido.
Cada quién, sabrá sus necesidades. Si se desea destinar una parte a saldar deudas, a tener un pequeño “guardadito” para los tiempos difíciles, a una remodelación en el hogar o para comprar un electrodoméstico, ya cada economía familiar lo dirá. ¿Cómo le ha ido en otros años? ¿Ya planeó cómo ejercer el aguinaldo que recibirá en este último mes del año y de la década?
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