Tarde de triunfo y emociones la que se vivió este sábado en la Plaza de Toros La Luz, donde Juan Pablo Sánchez y Héctor Gutiérrez cortaron dos orejas cada uno, lo que les permitió abandonar el coso leonés en hombros, en una corrida que tuvo pasajes de arte, valor y entrega.
Con un encierro de Peñalba, bien presentado y de juego variado, la afición respondió con interés a una función que fue creciendo conforme avanzó la tarde.
Abrió plaza Juan Pablo Sánchez, quien realizó una faena de pundonor y valentía, pisando terrenos comprometidos y arrancando muletazos a un astado que exigía firmeza. El de Aguascalientes mostró disposición y oficio, pero falló con la espada tras un pinchazo, quedando su labor en aplausos.
En el segundo, Juan Ortega dejó constancia de su concepto artístico. La faena fue de menos a más, con muletazos templados y de gran estética que pusieron al público en pie. Sin embargo, el acero volvió a ser su talón de Aquiles y, tras pinchar, salió al tercio.
El tercero correspondió a Héctor Gutiérrez, quien salió decidido a jugarse el todo por el todo. Variado con el capote y entregado con la muleta, dejó pases por la espalda que calaron hondo, además de manoletinas ceñidas y de gran exposición. Tras un pinchazo y una estocada entera en buen sitio, el juez concedió una oreja, además del arrastre lento al toro “Pescador”, de Peñalba, un ejemplar de calidad.
El momento más alto de la tarde llegó en el cuarto, cuando Juan Pablo Sánchez firmó una faena de gran calado al toro “Campero”, número 155, con 478 kilos, de Peñalba. Desde el inicio, rodilla en tierra, encendió los tendidos. Ya de pie, mostró el temple y la profundidad que lo caracterizan, metiéndose entre los pitones en un arrimón de auténtico valor. Concluyó su obra con un estoconazo fulminante que desató la algarabía en la plaza. Dos orejas de ley.
En el quinto, Juan Ortega volvió a mostrarse voluntarioso ante un toro sin fondo ni transmisión. A pesar de ello, dejó detalles de torería y buen gusto, aunque nuevamente falló con la espada, escuchando palmas.
Cerró plaza Héctor Gutiérrez, quien se mostró firme y decidido ante un astado complicado, corto de embestida y con medias arrancadas. Exponiendo el físico, terminó dominándolo por la cara y, tras una estocada efectiva, obtuvo una oreja, sellando así su salida en hombros junto a Juan Pablo Sánchez.
Al final, Juan Ortega anunció un toro de regalo, prolongando una tarde que confirmó que La Luz sigue siendo plaza de exigencia, emoción y verdad taurina.




