En 1976 la ciudad de León seguía recuperándose de los crímenes del Asaltanovios. Algunos temían y odiaban al criminal cuyo verdadero nombre era José Luis Gómez Ortiz, sobre todo las seis muchachas a las que atacó y los chicos a los que privó de la vida, todos ellos profesionistas de buenas familias. Pareciera que únicamente su madre y su novia lo defendían… pero no fue así. Alguien quería imitarlo y atribuirse sus crímenes.
El Asaltanovios fue uno de los asesinos más populares en León durante la década de los setenta. Solía deambular por la zona de la colonia León Moderno, el Río de los Gómez y el Parque México. Acechaba parejas en coches y sin más, le disparaba a quemarropa al hombre para robar, y cuando le era posible, acosar a la mujer. Lo hizo no una sino seis veces. De enero a abril de 1976 todo mundo en la Capital del Calzado estaba aterrado por el delincuente que por fortuna fue detenido.
Cuando apenas los leoneses experimentaban la resaca de aquellos seis crímenes, la noche del 18 de junio de 1976 una pareja, ya más tranquila y segura de sí misma tras olvidar los hechos, detuvo su coche en las inmediaciones del Parque México.
Llegaron a un lugar en la calle Fresno esquina con Río de los Gómez y encendieron la radio. Eran las 21:00 de la noche.
Cuando más a gusto estaban en el asiento trasero, vieron la silueta de un hombre que mostraba un arma. La sorpresa y el miedo no pudieron ser mayores. El tipo se desplazaba en bicicleta y les ordenó darle sus pertenencias. La pareja, conformada por Agustín N. y Laura N., no supieron cómo reaccionar, de modo que el asaltante le disparó al novio, sin matarlo.
Rápidamente la policía se movilizó. Fue el agente Mata quien por segunda vez se encargó del caso, hasta dar con un joven al que los medios identificaron como Javier N. y declaró: “Yo soy el verdadero asaltanovios, odio a la policía porque tiene preso a un hombre inocente”… como era de esperarse, solo era una persona deseosa de llamar la atención, pues el agente Lidio Mata dijo a los medios: “Sus afirmaciones carecen de todo fundamento” tras investigar con los familiares del asesino original.
Aún así, Javier fue detenido y llevado a la justicia. Solo logró un asalto y fingir ser importante, apareciendo en la prensa local. EL HERALDO Publicó: “Busca la policía a otro Asaltanovios” y “Ahondan investigaciones”. Así fue el final de uno de los criminales más mediáticos de León, así como de su imitador
EL “EFECTO COPYCAT”
El caso del imitador de asesinos, tristemente no es nuevo, sucede en todo el mundo y León no es la excepción. Se le conoce como “Efecto Copycat”. Aunque viene ocurriendo desde tiempos de Jack el Destripador, es en el libro “The Copycat Effect: How the Media and Popular Culture Trigger the Mayhem in Tomorrow’s Headlines”, publicado en los años noventa, donde se profundiza al respecto. Incluso, en esta década hubo una película que trata el tema y estelarizó Sigourney Weaver. A veces, alguien “se inspira” en películas o series, y en ocasiones en los actos de otros asesinos seriales. La masacre de la preparatoria Columbine, por ejemplo, ha tenido numerosos “copycats”.
Como señala el libro antes citado, quien imita a un asesino tiene problemas mentales. Por suerte la mayoría de las personas nos enfocamos, simplemente, en reflexionar.




