miércoles, agosto 26, 2026
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EL PRI Y TAMBIEN, EL PAN

Toda la escaramuza que estamos viendo en el PRI, es verdaderamente una vergüenza. No sólo lo es para los priistas, sino, para el sistema de partidos en México. Es el fiel reflejo, de lo que representan los partidos políticos en nuestro país. Un puñado de hombres y mujeres, que se han convertido en vividores y explotadores profesionales, que viven a expensas de los institutos políticos.

Todos los partidos en nuestro país significan jugosas ganancias para sus administradores. Mejor dicho, para aquellos grupos que se apoderan de sus dirigencias nacionales. Por ley, todos los institutos políticos con registro, aquellos que han cumplido con lo que exige la Ley General de Partidos Políticos, reciben jugosas cantidades de dinero, vía la financiación pública.

No es otra cosa, que recibir dinero público por tener un partido y ese dinero, es para pagar sueldos y salarios, asì como para la renta de la oficina central, el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y por supuestos, las “sucursales” entiéndase, las oficinas que representan al partido en los estados y si alcanza, en algunos municipios. 

Y cuando hay elecciones, en teoría, el partido político en cuestión tiene que destinar ese recurso público para apoyar a sus candidatos para hacer campaña. Ahí, en ese momento, se presenta el primer gran escollo entre el partido y sus candidatos, porque todas las dirigencias nacionales les dicen a sus compañeros de partido en los estados, “no hay dinero”.

Por lo que, aquellos candidatos que persisten en su idea de postularse para un puesto de elección popular tienen que poner de su bolsa, buscar patrocinadores o renunciar a su aspiración. En ese instante, la falta de entendimiento por parte de los militantes, simpatizantes y toda la nomenclatura del partido, se pregunta porque no hay dinero, si el instituto político recibió por parte del Estado determinada cantidad, que es pública la información, pero totalmente reservada o privada para muchos.

Por eso se explica la voracidad y gran interés para él “partido y su militancia” que vividores y explotadores profesionales conocidos cómo “políticos profesionales” se aferren con todas sus uñas y dientes, a no perder los privilegios de ser dirigentes nacionales y representar a “cientos de miles o millones de militantes”, que, según ellos, piden que Alejandro Moreno Cárdenas, alias “Alito” se vuelva a postula a la dirigencia del CEN del PRI.

Independientemente de los paupérrimos resultados del PRI en las últimas elecciones generales del 2018 y 2024 de todos conocidos y por supuesto, en todos los estados y municipios del país. El Partido Revolucionario Institucional, hoy es un partido perdido y extraviado, que le da lo mismo buscar alianzas con institutos políticos contrarios y enemigos históricos, hasta generar un cumulo de transfuguismo a MORENA.

Respecto a su militancia y a la ciudadanía en general, que más da. Lo que importa es no perder el control del PRI y seguir viviendo a expensas del financiamiento público, mientras la pobre militancia está muy lejos de aumentar y los nuevos electores sin saber o conocer que fue el Revolucionario Institucional.

El PRI vive serios momentos en terapia intensiva, aunque aún su muerte institucional no está a la vista próximamente en está legislatura, si padece una enfermedad seria y posiblemente incurable sin posibilidad alguna de renovarse o renacer, con un vago y grillo político que no conecta con su grey y mucho menos con la sociedad civil.

También el PAN vive un momento crucial de identidad. No puede seguir simulando ser quien no es. Un partido político conservador con piel de modernidad ante un radical cambio de look, que un día está a favor del movimiento LGTB y al día siguiente la mea culpa los llama a pedir perdón. O sigue conservando su tradición y talante o se la juega a cambiar o morir.

¿No cree usted?

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