Uno de los crímenes que más laceran a la sociedad es, sin duda alguna, la corrupción. De la misma forma que muchos políticos la han practicado, otros se han encargado de denunciarla, creando eventos mediáticos que definieron la historia del siglo XX, como lo fue el Escándalo Watergate.
Nuestra historia comienza un 19 de junio de 1972, cuando se detuvieron a 5 intrusos en el complejo Watergate, donde estaban las oficinas del Partido Demócrata en Washington. Lo que parecía un caso de robo habitual, se transformó en corrupción con “C” mayúscula, pues recibieron órdenes directas del mismísimo Presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon. La situación fue tan grande que el mandatario tuvo que renunciar a su cargo en agosto.
Toda la investigación fue publicada por los periodistas Carl Woodward y Bob Bernstein, del Washington Post, quienes tenían a un misterioso informante al que solo se le conocía con el seudónimo de “Garganta Profunda”. Se trataba, obviamente, de alguien muy bien informado y en un puesto de alto nivel en el gobierno, pero… ¿quién?
No sería sino hasta un 31 de mayo de 2006 que “Garganta Profunda” confesaría su identidad. Se trataba de Mark Felt, quien fue uno de los informantes más importantes de finales del siglo XX, por destapar un caso de crimen y corrupción. A continuación, recordamos su polémica vida y obra.
EL AGENTE FELT
William Mark Felt nació un 17 de Agosto de 1913 en Idaho. En 1942 entró al FBI con el puesto de agente federal, en tiempos de J. Edgar Hoover, uno de los directores más polémicos, falsos y corruptos que tuvo la institución.
Durante los años cuarenta y cincuenta, Felt y todos los agentes recopilaban información de todos y cada uno de los políticos y activistas de Estados Unidos, esto con el fin de amenazarlos de ser necesario. Desde borracheras de juventud hasta infidelidades, al FBI nada se le escapaba… ni siquiera el presidente.
Una vez como agente especial, Felt se dedicó a descubrir todo el crimen organizado en Las Vegas, a mediados de los años cincuenta. Realizó una investigación impecable, pero como su jefe directo Hoover era adicto al juego y negaba la existencia de la mafia, todo su trabajo se fue por el caño.
Otro de los logros de Felt fue descubrir a la organización de extrema izquierda “Weather Underground”, dedicada a poner bombas en varios lugares… pero todo quedó archivado porque violó los derechos de privacidad de sus miembros.
Al ascender como Director Asociado del FBI, Felt se enteró de todo lo que ocurría en el Caso Watergate, pues tenía en su poder167 cajas y 17.750 páginas de archivos secretos que Hoover, antes de morir, le ordenó quemar… cosa que nunca hizo y en vez de ello contactó al periodista Bob Woodward para que lo hiciera público. Felt mantuvo su identidad en secreto, y solo se conocería como “Garganta Profunda”.
El resto, como suele decirse, es historia. Nixon dimitió, Woodward y Bernstein pasaron a la historia y la identidad de su informante, así como sus motivos, quedaron en las sombras hasta el 31 de este mes de 2006
Mark dejó este mundo en 2008, con 95 años. Vio morir no solo a su esposa e hija, sino a Nixon y buena parte de la política mundial.
Para algunos Felt fue un héroe, un justiciero; pero para otros un hipócrita y un traidor. Una de las hipótesis más comunes fue que, al no llegar a la dirección general del FBI tras la muerte de Hoover, quiso vengarse de Nixon exponiéndolo. Sobre esto, Henry Kissinger, quien fue cercano al presidente que dimitió, afirmó que “ventanear” a un superior cuando tienes poder e información no es un acto hipócrita, sino mezquino.
¿Agente recto o viejo rencoroso? Tal vez eso y más fue Mark Felt.
SIGUIENTE ENTREGA: Los gemelos Kray o dos criminales por el precio de uno.




