miércoles, septiembre 2, 2026
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El dolor de un padre

Suele decirse que lo peor que le puede ocurrir a un padre es perder a su hijo de una manera violenta, y peor aún si fue torturado por un asesino serial. Dicha experiencia puede destrozar a un ser humano, o en el caso de John Walsh, servir de motor para buscar justicia a toda costa.

El día del padre se celebra el próximo domingo, y qué mejor que recordar el caso de John y su hijo Adam: una historia que comienza siendo angustiante, para luego volverse aterradora y finalmente, servir de inspiración y ejemplo de vida.
La mañana del 27 de julio de 1981, Reve Walsh fue al centro comercial de Hollywood, Florida, llevado a su hijo Adam de 6 años. En aquellos tiempos el Atari era la consola de moda, así que ella fue a realizar unas compras mientras en pequeño se quedaba mirando las pantallas pixeleadas.

Apenas habían pasado 10 minutos cuando el niño desapareció.
Lo que ocurrió en tan poco tiempo fue que el guardia de seguridad de Sears sacó a unos niños que estaban echando alboroto, entre ellos Adam. Pese a la intensa búsqueda, nadie dio con él. El padre del niño, John Walsh, trabajaba en el ramo de la construcción aunque había estudiado Artes e Historia. Pasó el tiempo y no fue sino hasta 14 días después cuando el horror empezó.
En un canal de desagüe a 190 kilómetros del centro comercial, la policía encontró la cabeza cercenada de un niño. Los forenses llegaron a la conclusión que era del hijo de John, y había muerto asfixiado.

Años después, las investigaciones descubrirían al culpable: el asesino en serie Otis Toole, quien se llevó al niño con engaños, lo subió a su coche y cuando estalló en pánico, lo ahorcó con el cinturón de seguridad. Después, sacó un machete de la cajuela y lo decapitó, dejando la cabeza en el canal, para quemar el cadáver en casa de su madre. Pese a que el caso tiene muchas lagunas, hasta el día de hoy esta es la versión más aceptada por los forenses.

BUSCANDO JUSTICIA
John Walsh estaba destrozado, e incluso pensó en acabar con todo, pero recordó la frase que una vez le dijo su padre: “[…] el mal prevalece cuando los buenos no hacen nada. Los buenos debemos terminar con los malos”.

El dolido padre, que en aquel entonces tenía 35 años, comenzó su labor que nunca habría de detenerse. Primero presionó a todas las policías, desde la de su localidad hasta el FBI. Más tarde, creó un registro de niños fallecidos no identificados, que hasta ese entonces no existía. Con la producción de ‘Adam’, una película sobre su horrible experiencia (que fácilmente se encuentra en la red) se encontró 13 de los 65 niños que se anuncian en la pantalla.

Una de sus muchas reformas fue la creación del llamado ‘Código Adam’, protocolo para localizar niños perdidos en centros comerciales de Estados Unidos: en cuanto se activa, se cierran las puertas del establecimiento y se da una descripción del pequeño a todo el personal.

Pero el verdadero éxito de John Walsh ocurrió en 1988, con la emisión del programa ‘Los más buscados de América’, donde fungía como presentador. El show se enfocaba en rastrear delincuentes que habían escapado de la justicia, con ayuda conjunta de las autoridades y el público. Posteriormente, la cadena Discovery Investigation lo invitó para presentar el programa ‘In Pursuit’. También ha aparecido en cómics de la editorial DC.
Con el paso de los años, este padre impulsado a encontrar justicia llegó a capturar alrededor de 1186 fugitivos. En sus memorias, tituladas ‘Tears of rage’ (‘Lágrimas de ira’) cuenta eso y más.

Hoy en día, Walsh tiene 76 años y no ha cesado. Además de tener una considerable fortuna y otros hijos que jamás suplirán a Adam, se ha entrevistado con muchos presidentes de su país, como Ronald Reagan, George Bush y Barack Obama.
El propio John ha declarado en más de una ocasión: “[…] descubrí cómo atrapar fugitivos sin la necesidad de un arma”. No puede ser más cierto.

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