La reciente captura de Caro Quintero vuelve a destapar uno de los crímenes que marcaron no solo a la década de los ochenta, sino a las relaciones México-Estados Unidos y a las noticias de policía cómo las conocíamos hasta aquel entonces.
Esta es la historia de Enrique (apodado ‘Kiki’) Camarena Salazar, el primer agente de la DEA que fue asesinado de manera infame.
Para conocer a fondo la historia de Kiki, y por qué es tan vigente hoy en día, hay que remontarnos a los años setenta, cuando se funda la DEA en Estados Unidos, con el fin de detener tanto el tráfico de sustancias ilícitas como a los traficantes.
Ahora, remontémonos al 26 de julio (un día como mañana, por cierto) pero de 1947, cuando nace Enrique Camarena en México, para después mudarse con su familia a Estados Unidos y nacionalizarse allá, uniéndose a los marines y posteriormente a la DEA, como uno de sus primeros agentes en Jalisco. Una de sus misiones fue infiltrarse en el Cártel de Guadalajara como agricultor. Corría el año 1981. Poco a poco comenzó a recabar información que sería de gran utilidad a las autoridades, pero no le acomodaba un buen golpe al cártel sino hasta 1984, cuando toma fotografías, desde vía aérea, ayudado por el piloto Alfredo Zavala, del Rancho Búfalo, propiedad de Quintero.
En 1984, 450 soldados destruyeron las plantaciones de marihuana del rancho, haciendo perder millones de dólares al narco, pero también, perjudicando intereses de muchas personas poderosas. Kiki tenía sus días contados.
VENGANZA
El 8 de febrero de 1985, Kiki es detenido por unos agentes de la Dirección Federal de Seguridad mientras caminaba por las calles de Guadalajara. Le cubrieron la cabeza, para llevarlo a la dirección Lope de Vega #881 en colonia Jardines del Bosque, donde lo recibió Quintero a base de golpes. La pesadilla estaba por empezar.
Empezaron quemándole la piel con cigarrillos. Luego lo golpearon, le tiraron los dientes, lo sodomizaron, saltaron en sus costillas hasta destrozarlas y lo siguieron torturando durante 36 horas. Cuando ya no podía resistir, la gente del cártel llamó a un médico para que le administrara fármacos y lo reviviera, y seguir con la tortura. Murió cuando le rompieron el cráneo con una barra de acero. Dejaron su cuerpo en la comunidad de La Angostura, Michoacán, el 8 de marzo de 1985 junto con el piloto Zavala. Los hechos fueron reportados por este medio.
Las relaciones México-Estados Unidos comenzaron a ponerse muy álgidas, pues querían a Quintero a como diera lugar, arrancando la ‘Operación Leyenda’, enfocada en destruir al cártel.
Después de muchas tensiones y noticias que en aquellos años estaban en boca de todos, el 4 de abril de 1985, Quintero es detenido en Costa Rica y llevado a México. Con el transcurrir de los años el capo ha entrado y salido de la cárcel. Actualmente, el Caso Camarena Está más vigente que nunca.
Sin embargo, la situación no termina aquí. El también agente de la DEA Héctor Berrelez y otros investigadores no cesan de arrojar más datos importantes al respecto: Kiki fue secuestrado porque creían que iba a descubrir la conexión de la CIA para financiar la oposición en la guerra de Nicaragua.
Varios escritores han tomado el caso como base como el autor de novela policiaca Don Winslow un su novela ‘El poder del perro’.
Sobre Kiki, su esposa Géneva recuerda en el documental ‘The last narc’: “Le encantaba la acción. No veía la hora de hacer lo correcto y ser agente era parte de eso. Para mí era mucha preocupación”.
Al igual que el infierno que vivió Kiki mientras era torturado, el Caso Camarena tiene muchos niveles y círculos. Cada uno más oscuro, pútrido y gélido que el anterior.
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