sábado, agosto 29, 2026
InicioColumnasEL ACOSADOR NOCTURNO

EL ACOSADOR NOCTURNO

Corría el año de 1985 y todo parecía idílico. Se escuchaba “We built this city” y “The power of love”. Los colores neón se usaban en todas las ropas y el mundo avanzaba con optimismo y esperanza. Michael Jackson y sus amigos entonaban “We are the world”.

Pero en Los Ángeles, California, las cosas no pintaban tan bien, pues un asesino serial atacaba con una técnica aterradora: entraba a las casas de los suburbios y mataba sin piedad a altas horas de la noche. Con total sigilo, llegaba a las recámaras de la gente y les decía:

“Despierta, Lucifer está conmigo, di que amas a Satanás”. Torturaba a los inquilinos, les quitaba la vida y con pasmosa tranquilidad, cenaba en la casa que había irrumpido y dibujaba estrellas invertidas de cinco puntas en la escena del crimen.

Lo más aterrador era que no seguía un modus operandi. Aunque la mayoría de sus víctimas eran mujeres, no escatimaba asesinar adultos mayores y jóvenes. Incluso se dijo que secuestró a varios niños y los liberó, solo por el placer de traumatizarlos. Usaba pistolas, cuchillos, cables, tubos. Todo le servía para matar. A veces perdonaba vidas, a veces no. Era malvado. Impredecible.

Los medios lo bautizaron como “The night stalker” (el acosador nocturno, el cazador en otras traducciones) y sus actos llegaron hasta León, pues en agosto de 1985 EL HERALDO publicó: “El cazador nocturno aterroriza a Los Ángeles, 14 crímenes y 19 violaciones en cinco meses”.

Los californianos estaban aterrados. Tanto que los perros pastor alemán y las armas se agotaron en la ciudad y hubo que conseguirlas en San Diego. La policía sabía que cazarlo sería muy difícil, por lo que encargó el caso a sus dos mejores agentes: Gil Carrillo y Frank Salerno. El segundo ya tenía experiencia atrapando asesinos seriales, pues capturó al Estrangulador de Hillside.

Pero el Acosador Nocturno era escurridizo. Parecía como si realmente tuviera el pacto con Satanás que tanto presumía.

LA CAPTURA

Después de abusar de una víctima, una noche de agosto el acosador salió de la casa y robó un coche. La afectada tuvo el valor de verlo y reconocer su rostro. Además, un adolescente que llegaba tarde anotó las placas. Otro factor fue que dejó huellas en el jardín y éstas sirvieron para que Carrillo y Salerno identificaran al responsable, que ya tenía antecedentes penales.

Se llamaba Richard Ramírez, era oriundo de El Paso y de niño se había golpeado el lóbulo frontal al caer de un columpio. Además, su tío que luchó en Vietnam le mostraba fotos de mujeres masacradas y una tarde mató a su tía delante de él. Todo esto fue un coctel para convertirlo en asesino.

Salerno ordenó publicar la cara de Ramírez en todos los diarios de California. El 24 de agosto, el asesino bajó de un camión y una mujer chicana lo identificó. “¡El matador, es él, es él!”

Se encontraba en un barrio popular. Entonces, entre todos lo empezaron a golpear para después lincharlo. Hubiera muerto, a no ser porque la policía, irónicamente, le salvó la vida.

Ramírez era carismático, y al igual que Charles Manson contaba con muchas admiradoras. Incluso, se casó con una de ellas, quien apeló para que nunca le dieran la pena de muerte. Siempre presumió adorar a Lucifer, hasta el día de su muerte el 7 de junio de 2013 en la prisión de San Quintín.

Hoy en día, el documental “Night Stalker: the hunt for a serial killer” estrenado el pasado miércoles en formato streaming, ha despertado el interés por el monstruo más escabroso de los ochenta.

RELATED ARTICLES

LAS MASCOTAS DEL CRIMEN

Club León de Futbol

- Advertisment -

Most Popular