miércoles, septiembre 2, 2026
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Ejemplo de vocación

Hoy se celebra el día del maestro en todo México, y en Guanajuato es una excelente oportunidad para recordar a uno de los académicos más importantes que ha dado la Historia del Estado: Armando Olivares Carrillo.

El mejor lugar para recordar y conocer la vida y obra de este maestro es, sin duda alguna, la biblioteca que lleva su nombre, un lugar perfecto para todos los amantes de la cultura, el arte y los libros.

Cuenta con 60 mil libros, algunos antiquísimos. Datan desde el Siglo XV a inicios del Siglo XIX, siendo el más añejo un ejemplar de 1496.

El ingeniero José Francisco González García, coordinador de la Biblioteca Histórica “Lic. Armando Olivares”, ubicada en el Jardín Reforma, expresa su admiración y conocimiento respecto a tan insigne maestro:

“Al maestro Armando Olivares se le debe la creación de la universidad pública que tenemos. Él fue realmente el fundador. A él le debemos que el Colegio del Estado haya cambiado a ser la Universidad de Guanajuato (UG), y se le debe además la creación del servicio social universitario.

“Fue un intelectual, ilustre orador, un diputado, rector por tres ocasiones y casi era candidato a suplir al gobernador Torres Landa, desgraciadamente lo sorprendió la muerte a la edad de 52 años. A él también se le debe la creación de la Facultad de Medicina”.

MAESTRO OLIVARES, VIDA Y OBRA

Olivares fue el primer rector de la Universidad de Guanajuato, en el año de 1945.

“El 22 de abril de 1946 logró además la adhesión a la universidad del edificio contiguo”, informó el Ing. Gonzales García y se refiere al colindante con el templo de la Compañía de Jesús, que en ese entonces lo ocupaba el Ayuntamiento.

Concretó también el traslado de la fachada de la Parroquia de Marfil, que se encontraba en pésimas condiciones.

Tiempo después, ese espacio se acondicionó para la escuela preparatoria, que duró muchos años en ese inmueble.

El apoyo de Olivares al arte fue importantísimo. Fundó la revista “Garabato” y el centro Guanajuatense filial del Instituto Internacional de Teatro de la Unesco.

Dentro de su gestión como rector, obtuvo la donación del exconvento de Belén, donde se instauraron varias escuelas: Ingeniería civil, minas, topografía, arquitectura y diseño.

Desgraciadamente, González recuerda que en 1955, cuando Olivares contaba con 45 años de edad, se le advirtió de que padecía cáncer de páncreas –según la investigación realizada por Juan Octavio Torrija- y lejos de deprimirse, siguió adelante de manera constante, hasta su muerte, que aconteció el día 13 de octubre de 1962.

Hasta el día de hoy, un 15 de mayo, se le recuerda como el arquetipo del maestro guanajuatense.

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