La flor de cempasúchil, conocida por su simbolismo en la festividad del Día de Muertos, tiene también potenciales aplicaciones en la generación de materiales biodegradables.
Así lo demuestra una investigación en la que colabora el Dr. José Eduardo Báez García, profesor del Departamento de Química de la Universidad de Guanajuato (UG).
La investigación es fruto de una colaboración entre la Universidad de Guanajuato, la Universidad Autónoma de Querétaro, el Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada (CFATA) de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Centro de Investigación en Matemáticas que se encuentra en Monterrey.
El proyecto busca utilizar un recurso natural renovable a partir de la flor de Cempasúchil –específicamente de la Luteína, una molécula que le da la coloración a la flor de Cempasúchil- para obtener nuevos materiales biodegradables con numerosas aplicaciones.
El académico, adscrito al Departamento de Química de la División de Ciencias Naturales y Exactas de la UG compartió que derivado del trabajo con estudiantes y profesores de otras instituciones, se planteó utilizar moléculas para producir nuevos tipos de poliuretanos.
El investigador detalló que usar las moléculas del cempasúchil como precursoras de poliuretanos, “era arriesgado por cuestiones de reactividad y estructura química, pero vimos que los resultados eran cada vez más favorables”, lo que finalmente derivó en la publicación de un artículo en la revista Polymer Chemistry de la Royal Society of Chemistry del Reino Unido.




