En sus inicios, el cine no debía tratarse de nada. Lo asombroso era ver fotografías en movimiento proyectadas en una tela o pared. Personas de todo tipo hacían fila para sentarse de espaldas al cinematógrafo y maravillarse con la proyección de obreros saliendo de una fábrica o un tren llegando a la estación. Con el tiempo y con razón, el público se fue volviendo más exigente y comenzó a demandar historias. Los cineastas buscaron complacer al público, la tecnología salió al paso y se generó eso que llaman “industria cinematográfica”.
Recientes estudios indican – y con “recientes estudios” me refiero a una búsqueda rápida en Google- que industria es el conjunto de procesos en que la materia prima se transforma en productos consumibles. La siderúrgica transforma hierro en acero, la textil hace ropa usando fibras, la armamentista convierte muertos en dinero y la industria petrolera usa petróleo como materia prima para confundir economistas. Así la industria cinematográfica transforma historias en películas y películas en dinero.
En consecuencia podría pensarse que la industria cinematográfica invierte gran parte de sus recursos en conseguir buenas historias para hacer buenas películas, pero eso no es verdad. Así como la industria maderera no es conocida por invertir en reforestación, las grandes compañías cinematográficas parecen confiar plenamente en la reutilización y reciclaje. Así nos encontramos una cartelera con películas como “Una Noche en el Museo 3” – ignorando el hecho de que el título dice UNA noche y ya van en la tercera- , cintas basadas en libros – partidos en dos para sacar mayor ventaja de taquilla- y hasta remakes de películas taquilleras del pasado – sí, Anita la modernita y Parque Jurásico, hablo de ustedes-
¿Es queja? ¡Claro que no! Disfruto bastante algunas de esas películas, otras honestamente no tanto. Cuestión de gustos. Es más, estoy convencido de que el cine “culto”, “intelectual”, “de arte” o como gusten y manden, no debe estar necesariamente peleado con el cine palomero y reciclado. Dicho lo anterior, quisiera aportar mi grano de arena con un par de ideas que, cruzo los dedos, podrían convertirse en éxitos taquilleros:
Dude, ¿quién se ha llevado mi queso? – Dos ratones de laboratorio despiertan a la resaca después de una noche de fiesta. El queso de uno de ellos ha desaparecido y se ven en la necesidad de recorrer el laberinto buscando pistas de quién se lo ha llevado. Pasan por muchas aventuras llenas de condicionamiento operante y aprendizajes valiosos. Tras el emocionante escape de la caja de Skinner terminan adquiriendo la seguridad de que cada quien debe recorrer su propio camino. Al final tienen una fiesta dentro de una sincronizada.
Todo es risa… hasta que se acaban las vacaciones 1 – Imagina que estás en la playa disfrutando tus últimas horas de vacaciones. Justo cuando estás por quedarte dormido, un desconocido susurra en tu oído el saldo de tus tarjetas de crédito, informa que tus peces han muerto o recita frases existencialistas. Primera película comercial grabada íntegramente con cámaras escondidas, donde un grupo de actores esparce desolación y sinsentido a los bañistas de Acapulco. En la sexta entrega, las bromistas son las cámaras.
Me enamoré de mi teléfono. Desde la década de los ochenta, una hermosa princesa medieval se encuentra atrapada en los circuitos de un teléfono celular. Tras pasar años en el olvido, los componentes son reciclados para formar parte de un smartphone última generación. Un simple y solitario empleado de la tienda departamental la libera, pero ¿será capaz de demostrarle amor verdadero y romper el hechizo por siempre? Afortunadamente se aproxima la fiesta de fin de año y cuentan con el apoyo de un estilista con impecable sentido de la moda.
Tiernos y letales. Un policía a punto de jubilarse se encuentra en problemas cuando le asignan un nuevo y entusiasta compañero. Pronto se ven involucrados en situaciones peligrosas y tendrán que confiar el uno en el otro, pues parece haber delincuentes infiltrados en los más altos niveles de gobierno. Ambos policías son cachorros pug.
La fiesta en la playa. Con Scarlett Johansson y Emma Watson.
Si por alguna vuelta del destino alguien se hace millonario con alguna de estas ideas, no sean tímidos y envíen sus agradecimientos con un cheque… o entradas para ver La fiesta en la playa.
Chema Rosas
notengomeil@gmail.com




