La mayoría de las empresas familiares de segunda o más generaciones son negocios entre hermanos o primos que continúan la labor del fundador en la empresa.

Un negocio recién creado es más sencillo de entender que el de las siguientes generaciones y no quiere decir que este no tenga, sobre todo en estas épocas, sus complicaciones. Sin embargo, cuando al delicado sistema familia-empresa y patrimonio iniciales se le adicionan otros elementos como los hijos, esposas, nietos del fundador (es) o sus sucesores, aunado al difícil entorno de ésta época crítica, aumentan los conflictos y las tensiones entre sus miembros.

Cuando por nuestra arrogancia o ineficiencia nos metimos en problemas como en los años 1976, 1982 y 1994, caímos solos y otras partes del mundo ni lo resintieron. Lo que se hacía era comprar dólares como protección patrimonial o poner los capitales fuera del país. Ahora la crisis es global, las acciones caen estrepitosamente, las monedas fluctúan e incluso los depósitos de renta fija que parecerían seguros están a la baja y la gente no tiene un lugar para invertir y tener tranquila su vejez, incluyendo las AFORES y los Fondos de Pensiones. Esto es grave e inédito.

Por lo mismo, muchas empresas entre hermanos están viendo mermadas sus utilidades,  deben bajar las compensaciones de los que trabajan en ella y los dividendos de los socios que no laboran. Esto provoca fuertes tensiones y conflictos familiares.

El tamaño y ciclos de vida de cada familia nuclear de socios hermanos es un factor importante: Padres con  hijos pequeños tienen más obligaciones en mantenerlos, educarlos y darles un ambiente doméstico propicio a su buen desarrollo. Hermanos que ya tienen hijos independientes tienen que preocuparse por su vejez y los medios económicos para estar tranquilos. Finalmente, los hermanos solteros o recién casados tienen mayor flexibilidad para mantenerse y posponer matrimonios o hijos, pero en todos los casos las crisis provocan problemas y está es mucho mayor y más profunda como lo iremos viendo los próximos meses…y tal vez años.

   Cuando hay estas situaciones se tiene la tentación o incluso la necesidad de vender su participación accionaria o salir a buscar trabajo como empleado. Hay otros casos que, como lo he planteado en varias ocasiones, hay que “podar” el árbol del dinero para que sus ramas y troncos se fortalezcan, con menos socios y cargas.

Estoy viendo este tipo de situaciones e incluso aquellas donde la empresa, otrora dinámica y con liquidez la está pasando mal y los socios ya tienen la necesidad de retirarse y dejar el paso a nuevas generaciones o vender acciones y simplemente NO HAY recursos ni del negocio ni los otros socios para comprarles y es un círculo vicioso.

En mejores épocas había un grupo de empresas inversionistas que se dedicaban a financiar o invertir  pero ésto ya disminuyó y se volvió más focalizado. Creo que mejorarán las cosas…pero no se cuando y hay que ser muy cauteloso, austero y paciente.

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