Seguimos con esta interminable cuarentena, que cada día amenaza con ser más y más prolongada, mientras que la Seguridad Pública parece que también se está quedando en casa, puesto que los homicidios siguen estando a la orden del día, y no nos sorprendería que con tantas chapucerías creadas por nuestras máximas autoridades, comiencen a ventilar la existencia de un nuevo cártel, llamado ahora “el cártel del coronavirus”, y culpen a este singular bicho de todas las muertes violentas en el estado.
Revisando la hemeroteca de este humilde escribano, nos encontramos publicidad del honorable (hemos puesto la palabra “honorable” deliberadamente con letras minúsculas, Ustedes entenderán) en uno de los diarios locales, específicamente en fecha 03 de septiembre del año 2018, en donde nuestro máximo edil, con esa sonrisa forzada que le caracteriza, aparece en una fotografía escoltado por oficiales de policía, bajo un eslogan que a la letra cita “León firme contra la delincuencia”, y por otro lado promocionando su tercer informe de Gobierno, a lo cual fue imposible por parte del autor de estas líneas, no emitir una sonora carcajada hasta que me dolió la región de las fosas iliacas, porque hasta la fecha no hemos visto nada de firmeza contra la delincuencia, ni contra los baches, ni contra las ciclovías que nadie usa, ni contra el actuar de la Secretaría de Seguridad Pública ni mucho menos en la Secretaría de Salud, la cual no se ha dignado, en un acto de misericordia, a dotar a los más afectados de esta horrible situación provocada por el COVID-19, ni de un insignificante cubrebocas, y en lo único que hemos sufrido en carne propia dicha “firmeza”, es en el costo de los impuestos, de las multas aumentadas de forma significativa, de las compras fantasma, de las licitaciones donde curiosamente los afortunados ganadores resultan tener algún tipo de parentesco o amistad con nuestro queridísimo presidente municipal (vuelvo a las minúsculas).
Pero, ¿qué hubiera ocurrido si la pandemia se hubiese generado en año electoral? Les aseguro, mis queridos lectores, que no sólo nos hubieran dotado de gel y cubrebocas, sino que hasta un ventilador clínico nos hubieran regalado casa por casa, sobre todo en aquellas comunidades donde no se trabaja pero saben muy bien estirar la mano.
Esperemos que en las próximas votaciones no nos falle la memoria, y recordemos las atrocidades que puede cometer un gobernante al que le interesa más la insignia de su partido que el bien común de su sociedad. Por cierto, ¿cuándo piensan comenzar a utilizar las ciclovías? Les envío un saludo desde lejos, a más de metro y medio, no vaya a ser el Diablo.




