Integrantes de la Comisión de Honor y Justicia del Consejo General Universitario de la Universidad de Guanajuato (UG), dieron a conocer las resoluciones ante los casos denunciados por estudiantes del Campus León, que implicaban diversos tipos de violencia a la mujer y determinó responsabilidad universitaria de 14 casos.
El Secretario General de la UG, Dr. Héctor Efraín Rodríguez de la Rosa, reconoció que el Rector General, Dr. Luis Felipe Guerrero Agripino, ha dado la instrucción de que, de manera coordinada, las instancias vinculadas con los casos de responsabilidad en el entorno universitario actúen “respetuosos de los derechos humanos de todas las personas y no cesemos en mejorar continuamente las acciones de prevención y atención”, pues existe la convicción de que es más grave que existan casos que no se denuncien.
A su vez, la Secretaria de la Comisión de Honor y Justicia, Dra. Claudia Susana Gómez López, en su calidad de vocera de la misma, mencionó que, si bien el trabajo de la Comisión concluye con la resolución de cada caso, se dejan a salvo los derechos de las personas para que acudan a otras instancias como a sus intereses convenga.
Informó que la Comisión de Honor y Justicia notificó las resoluciones procurando que ambas partes conocieran de las mismas en tiempos semejantes y determinó la responsabilidad universitaria de 14 casos como a 6 de ellos por suspensiones, otros 3 por amonestaciones, más 3 de sobreseimientos y 2 no responsables
En el marco de la Ley General de Víctimas, señaló que “nos reservamos el brindar información que pueda generar revictimización de las denunciantes. En ese mismo sentido y por respeto a la intimidad de las personas no indicaremos qué persona ha recibido qué sanción”.
Asimismo, dio a conocer que derivado de la denuncia presentada por la colectiva Mujeres en Sororidad, dicha Comisión también realizó una recomendación al Campus León, “orientada a reforzar acciones de prevención, de atención oportuna y ágil de las denuncias de que conozca”.
Dijo que es importante señalar que en todo momento prevaleció el principio pro persona, escuchando y creyendo a las mujeres sus experiencias. Todas las partes pudieron expresar lo que a sus intereses convino. Los integrantes actuaron con total objetividad, y pudieron disertar de forma libre construyendo al final una postura colectiva.
Lo anterior, acotó, en el entendido de que todo integrante de la comunidad universitaria debe actuar con verdad, con estricto respeto a la legalidad y a los derechos humanos; fomentando una cultura de paz, al privilegiar la solución amistosa de las controversias.




