
Hace justo un mes, un grupo de militantes priistas inconformes con el proceso de selección de consejeros municipales tomaron de manera violenta la sede del Comité Directivo Estatal (CDE) del PRI. Hasta el momento no hay acuerdos para poner fin a la ocupación.
El edificio, ubicado en Paseo de la Presa sigue ocupado por un grupo de presuntos integrantes de la Confederación Nacional Campesina (CNC), que son parte del grupo “Rescatemos Guanajuato”, ligados al ex candidato al Gobierno del Estado Gerardo Sánchez García.
Al frente del grupo se encuentra, Jacobo Manríquez Romero, ex alcalde de Pénjamo, ligado a Sánchez García, quien junto con unos 20 inconformes más mantienen tomado el edificio.
Los inconformes no han abandonado la sede estatal del PRI, pese a que hace unas tres semanas, dirigentes estatales presentaron una denuncia penal ante el Ministerio Público, sin que hasta la fecha se conozca una acción contundente para terminar con la ocupación.
Mientras, la dirigencia estatal que encabeza, Ruth Noemí Tiscareño se ha escondido por completo y no ha llevado a cabo acercamiento alguno con los inconformes, quienes insisten en mantener la toma para lograr que sean parte de los consejos municipales.
“A nosotros nadie nos ha enterado de la toma del edificio. Tampoco sabemos porque no se han atendido a los inconformes”, dijo el diputado José Huerta Aboytes, coordinador del grupo parlamentario del PRI, en el Congreso del Estado.
El legislador lamentó la toma y el mal momento por el que pasa el partido, el cual en lugar de prepararse para la elección de 2020 sigue metido en disputas desgastantes e innecesarias.
“Es una situación que no conviene a ningún priista, pero la delegada sigue ausente, no viene a Guanajuato y se la pasa en otros lados” afirmó.
Por el momento, en la sede estatal del PRI, los dos principales accesos siguen cerrados y los inconformes se mantienen en el interior, sin permitir el ingreso a nadie, incluso ni al personal de vigilancia del lugar.
También mantienen sus exigencias para ser parte de los consejos municipales y evitar con ello que los grupos que recientemente han mantenido el control del partido, lo sigan conservando.
En el exterior del edificio, sobre la escalera que lleva a las oficinas de la presidencia del partido, se mantiene una persona en vigilancia, quien no permite el ingreso de nadie, por lo que no se espera un acuerdo en el corto plazo.




