El barrio de Chapalita vivió sin contratiempos y gran aceptación por parte de los feligreses una de las representaciones más importantes para los católicos, el Vía Crucis viviente.
Josafat fue el joven encargado de personificar a Jesús de Nazaret.
El Vía Crucis de Chapalita es uno de los más importantes en la ciudad, y en esta ocasión cumple 62 años.
Desde muy temprano espectadores y actores se prepararon en un Viernes Santo de duelo para los católicos.
El juicio comenzó alrededor de las 11 de la mañana en la calle Málaga y Chiapas Sur.
Poco después del mediodía dio inicio el recorrido por Chiapas Sur, bulevar Las Palmas, Campeche hasta Manuel de Austri y Campeche.
Por poco más de un kilómetro los creyentes acompañaron a Jesús en su camino a la Crucifixión.
Con la representación de cada caída los espectadores se asombraban y pedían a gritos que pararan.
El trayecto continuó sin contratiempos. Luego vino el ahorcamiento de Judas Iscariote.
Antes de las 3 de la tarde las cruces ya estaban listas.
Las calles de Chapalita se llenaron de pequeños, adultos y personas mayores que buscaban el mejor lugar para observar de cerca una de las escenas más emotivas.
Josafat caminó cargando la cruz. Durante el trayecto se veía un poco agotado pues al llegar al lugar de la Crucifixión, se sentó a descansar un momento y tuvieron que acercarle a oler alcohol etílico.
Un poco más animado, continúo con la representación de sufrimiento y muerte de Jesús.
Entre aplausos y silbidos los espectadores agradecieron el Vía Crucis viviente que por años ha sido motivo de reuniones familiares para recordar la muerte y resurrección.
El pasado Domingo de Ramos comenzaron las representaciones, con la entrada de Jesús a Jerusalén y la bendición de las palmas en el Parque de Chapalita. El Jueves Santo fue la Última Cena y la aprehensión de Jesús.
El año pasado la asistencia fue de alrededor de 3 mil personas. Hoy Sábado Santo, como lo marca la religión, es un día de dolor y tristeza, destinado al silencio, al luto, y a la reflexión.




