martes, septiembre 1, 2026
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CUADRATURA DEL CÍRCULO

Con la firma del addendum al documento original del T-MEC, esta semana, por Estados Unidos, Canadá y México, se allana y da certeza al camino del nuevo tratado de relación comercial entre los 3 países.

Lo verdaderamente importante no es la relación comercial, desde el punto de vista compra-venta, como lo fue, en estricto sentido, el actual NAFTA o TLC. Este nuevo tratado, viene a cambiar por completo esa visión; ya que lo eleva a pasar a ser, el rector no solo de la operación de la trasferencia de la propiedad de un bien o servicio; sino regular el paso previo, la supervisión y aseguramiento de igualdad de circunstancias en la producción de estos bienes.

Eso tendrá un impacto directo en las empresas locales, sin importar su tamaño. Esta nueva manera de ver la relación producción-obrero es lo que cambia el paradigma de los negocios en México.

La teoría económica, nos dice que para que haya un libre intercambio de bienes y servicios, tendría que existir condiciones similares de empleo, una moneda equitativa o única, para que entonces y solo sí, poder tener un libre tránsito de gente. México, EE UU y Canadá, están sentando las bases para establecer condiciones similares de empleo. Así lo exigieron y condicionaron esos países, y nosotros más que aceptarlo.

La razón fue, la estrategia fallida de competir contra el mundo, abaratando la mano de obra; tanto así que, hoy, el obrero mexicano gana menos que el chino. Esta estrategia garantizó el regreso de las maquiladoras y la migración de empresas gringas y canadienses al país. Pero generó quejas fundadas de los sindicatos y grupos empresariales al interior de esos países, que ven la estrategia mexicana como desleal y ventajosa de manera negativa.

Lo anterior, obligó a implementar la mayor trasformación legal en relación a los negocios que se tenga memoria. Nunca antes se había modificado y mucho menos intercalado, modificaciones sustanciales en materia laboral, fiscal, penal, lavado de dinero y extinción de dominio. Aunado a la vigilancia y supervisión de autoridades extranjeras para la implementación de estas modificaciones.

Los empresarios que no vean y tomen las medidas correspondientes a cambiar su modus operandi, estarán poniendo en alto riesgo su patrimonio y libertad personal.

Lo interesante, es ver cómo, un presidente que se dice de izquierda, firma el mayor tratado de libre comercio que haya tenido el país y acepta la supervisión de autoridades extranjeras ¿Realmente se comportó como un izquierdista pro comunista?

Lo que sí aprovechará y le viene de maravilla, es la parte del beneficio social. Nunca antes, se había garantizado un aumento de al menos 2% por arriba de la inflación en salarios, ni el cumplimiento en materia de seguridad social, ni evitar la evasión de impuestos, o la simulación laboral para el pago de pensiones y remuneraciones; ni velar por la salud psico-emocional del obrero. Por lo que el beneficio social y económico, de manera directa al obrero será mayúsculo. ¿A quién le agradecerá el obrero en las urnas estos beneficios?

Qué curiosa es la política, un presidente de izquierda y populista, se verá beneficiado por un tratado de vanguardia totalmente capitalista y de libre mercado. La oposición política no podrá oponerse a esto, los dejó desarmados. Si de por sí, no sabían que hacer, ahora menos.

Y los empresarios, se verán muy mal criticando el tratado o parte de él, ya que solo exhibirían su voracidad económica, el “esclavismo” laboral que muchos practican o sus ansias de candidatos políticos.

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