La falta de agua en Guanajuato y en todo el mundo es un problema que preocupa a todos. Afortunadamente, han surgido asociaciones civiles como “Cauce Bajío” quienes buscan tomar acciones al respecto.
La asociación se define en redes sociales de esta forma: Cauce Bajío busca contribuir a alcanzar la seguridad hídrica del estado a través de la cooperación multisectorial y de la generación de conocimiento y herramientas para la toma de decisiones fundamentadas”.
Sobre la situación, Joel Arredondo, director de Cauce Bajío, cuyo nombre formal es “Fondo de Agua Guanajuato”, quien es académico de la Universidad de Guanajuato en el área de finanzas, y ha trabajado en el sector público en diferentes áreas. Se ha dedicado a la consultoría y trabajó en el Congreso Local.
El primer trimestre del año 2021 dejó entrever la creciente preocupación colectiva sobre la sequía en el país y principalmente del Bajío mexicano. Múltiples noticias señalaban que la falta de lluvias y la poca disponibilidad de agua golpeó gravemente al sector agrícola y ganadero.
Con lo anterior, ciudades de Guanajuato se enfrentaron con el desabasto de agua en colonias o zonas urbanas, lo que ha atraído la atención de diversos grupos que cada vez más son expuestos a las dificultades que se desprenden por la falta del líquido vital.
Sin embargo, estas preocupaciones anteceden la presente crisis, que pese a los recientes estudios expuestos por la academia sobre cómo es que esta sequía está por terminar, es de saberse que, de continuar así, la próxima podría prolongarse por años.
“Del agua todos tenemos una opinión, todos tenemos una perspectiva, y justamente esta asociación parte de lo atractivo es que empieza haciendo que todos lo veamos desde el mismo ángulo, para provocar la acción de una manera conjunta”, dice Arredondo.
UNA VISIÓN HOLÍSTICA
“No tenemos que preocuparnos cuando abrimos la llave y sale el agua. Es necesaria una visión más holística. Más integral y entender el origen, cómo se construye y cómo la naturaleza nos provee”, explica Arredondo.
El problema en Guanajuato se debe a una sobreexplotación de los mantos acuíferos, y es más preocupante el problema del agua subterránea que el agua superficial. El estado depende en un 65% de agua subterránea y el 35% de superficial.
“Si estuviera ahorita lloviendo y viéramos las presas llenas creeríamos que no hay problema, pero la preocupación de fondo es la sobreexplotación del agua subterránea”.
El sector agrícola es el punto clave, y es necesario que se busque la forma de que eleven su productividad y el líquido se aproveche más. En las ciudades hay pérdidas, pero el campo es también un punto grave. Por otro lado, si se sigue contaminando, y el agua se infiltra contaminada, el problema será aún más serio.
El problema no es complejo de entender: el agua que existe en el mundo allí está, pero la población mundial se ha triplicado, en los últimos 200 años y la industrialización ha trastocado el agua. Viene, adicional a esto, el cambio climático. ¿Qué viene e a futuro? Arredondo responde que o se reacciona a tiempo, lo se vivirán terribles crisis por este conflicto.
Se requieren más arbolados, y aprovechar todos los espacios para fortalecer la reacción de la naturaleza. Dar espacio en parques y jardines, ciudades más arboladas y menos asfaltadas.
El concepto de “seguridad hídrica” es abordado por Cauce Bajío, y destaca en tener conciencia que más que preocuparse por lo que ocurre con las presas de León o la laguna de Yuriria, se debe dejar de contaminar y cuidar los bosques, para que así mejore la situación. Asimismo comprender los mantos acuíferos y la zona agrícola.
Hay que ser conscientes en el uso del agua en todos los sentidos, buscando una relación más amable con la naturaleza. Soñar que se volverá a los tiempos de la abundancia de agua, es algo que no va a pasar, advierte Arredondo.




