En el río Silao, a la altura de la comunidad de San José de Gracia, en lugar de aire fresco se puede respirar el olor a drenaje y a estiércol; se agrupan miles de mosquitos.
Habitantes señalan que además de que el afluente lleva aguas verdosas con olor a drenaje, vecinos arrojan al cuerpo de agua estiércol que remueven de los establos de sus vacas y caballos.
Diariamente cientos de personas atraviesan el río valiéndose de un puente que además, es muy pequeño para permitir el paso de dos vehículos.
“Van a las clases los niños de la primaria y secundaria. Una está de un lado y la otra escuela, del otro lado del río”, comparten los aquejados. “Tienen que aguantar los malos olores cuando regresan a sus casas.
Aunque la fetidez se presenta durante todo el día, empeora a partir de las 2 de la tarde.
¡VUELAN!
Lo más preocupante, exponen los comunales, es que ‘nubes’ de mosquitos merodean el lugar. “No sabemos qué clase de insectos son o si son malos (peligrosos)”, compartió el señor Ernesto.
Además de ser molestos, los vecinos del lugar temen a enfermedades como el dengue. “Sabemos que son agua del drenaje que vienen desde Silao”.
“No nada más huele muy mal. También nos da miedo que los niños se enfermen de la respiración y de los pulmones”, exponen.
“El agua que va por ahí no se la lleva (excremento) porque es muy poca la que lleva, yo digo que es por eso”.
DESATENCIÓN
Reprochan además que ninguna autoridad se haya acercado a realizar actividades de supervisión. “Uno no sabe ni a dónde ir, ni nada”.
“Puede caer en la comida y se puede enterar uno, y eso”.
“Quisiéramos que apoyen” mientras detallan que aunque no se han presentado enfermos graves, el riesgo es latente.




