Después de los festejos patrióticos por el día de la independencia, de exaltar los valores que nos unen como nación, es el momento de centrarnos en temas quizás no tan agradables, pero que irremediablemente, como sociedad tenemos que enfrentar. Se trata de un tema sumamente preocupante porque al parecer se ha vuelto cada vez más difícil de controlar. Sorprendentemente, Guanajuato se encuentra en el tercer lugar, después de Guerrero y Veracruz, en presentar casos de dengue, inclusive algunos hemorrágicos. Pareciera que nos estamos enfrentando a padecimientos de una nueva era o a plagas apocalípticas que simplemente no esperábamos que fueran a aparecer, mucho menos en una zona que no está cercana a las costas.
Se ha reportado que de 2016 a 2017, el número de casos registrados en la entidad, ha aumentado de 44 a 510 casos confirmados, pero se especula que esta cifra podría ser de hasta 3 o 4 veces más. Tan sólo en León, se han registrado casi 300 casos de dengue, esto, hasta hace una semana. Se siguen levantando pruebas para confirmar o descartar más contagios. En las colonias afectadas de nuestra ciudad, vecinos se atrevieron a afirmar que un 70% de los habitantes de la zona, había mostrado síntomas de dengue. Es de llamar la atención, que en administraciones pasadas, se nebulizaba el ambiente con mayor continuidad, inclusive en fraccionamientos particulares; mientras que en esta última administración, por lo menos de lo que me he percatado, no se ha realizado con la misma intensidad que en ocasiones anteriores.
Quizás se están centrando en las colonias más afectadas, pero no somos ajenos a este padecimiento. Particularmente, noté que la “promoción” o labor preventiva, pudo haber sido más enfática. Según explican las autoridades, el cambio climático, la ausencia de lluvias a lo largo del año y tormentas repentinas, provocaron que proliferara más el mosquito. Por nuestra parte, será importante que llevemos a cabo labores preparatorias, que tal como la Secretaría de Salud está informando hoy en día, nos deshagamos de cacharros y de acumulaciones de agua que provoquen que se formen más criaderos de mosquitos, que usemos repelente y manga larga. Que mantengamos patios y jardines libres de hierbas, e instalar mosquiteros. Para detectar los síntomas del dengue, es importante saber que podríamos tener fiebre de más de 38 grados, dolor articular y de cabeza intenso, dolor ocular o intraocular, náuseas, vómito y dolor abdominal.
Personalmente, me he enterado de casos que se han dado entre personas cercanas a mis círculos de convivencia y me han hecho saber que el padecimiento es doloroso y sumamente molesto, inclusive en uno de los casos que conocí, bastó que la paciente siguiera las indicaciones médicas para mejorar; en otro, desafortunadamente, las complicaciones del dengue hemorrágico que la llevaron a internarse, inevitablemente le provocaron la muerte. No somos ajenos a estas enfermedades, y aprovecho este espacio para exhortar a las autoridades a que redoblen esfuerzos para controlar esta oleada de contagios, porque aún cuando las condiciones climatológicas se tornen incontrolables y sean impredecibles, no queda más que actuar con mayor ahínco para evitar que más leoneses y guanajuatenses en general, se vean afectados y se vuelvan improductivos.
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