Estos últimos 8 meses de confinamiento están teniendo un impacto muy importante en la población infantil al grado de dejarlos vulnerables a padecer algún problema psicológico. Así lo explicó la psicóloga Ana Sandoval Jaramillo, quien labora en el ISSSTE de León.
En entrevista con este diario expuso que la sobrecarga de tareas para los padres de familia, los problemas en la economía y todo el estrés que este tipo de circunstancias causan a los adultos provocan que en ocasiones se olviden a los niños.
“Como usualmente pasa en la sociedad, se está relegando a los niños… desafortunadamente no le damos mucha voz, mucha opinión, no les tomamos en cuenta, simplemente los vamos acomodando a como nos marcan las situaciones sociales”, lamentó la profesional de la salud mental.
Hoy en día se está viviendo una situación nunca antes vista y mucho menos esperada en el mundo, en donde la movilidad se restringió de manera significativa y muchas personas han estado en un confinamiento total o parcial los últimos 6 meses.
Mantenerse en movimiento es una necesidad de todos los niños, ellos mismos lo piden, pero al estar cerradas las escuelas en donde se practicaba educación física y las academias deportivas, pocos son los padres que tienen esa conciencia de tener ‘activos’ a los pequeños.
SOCIALIZACIÓN
Otra de las consecuencias que esta epidemia puede generar en los pequeños es un impacto en la manera de socializar, ya que las escuelas representan regularmente el primer contacto para conocer personas ajenas a la familia.
La psicóloga recordó nuevamente que la socialización comienza en el hogar y si desde casa no se tiene el hábito de dialogar no se está apoyando y al contrario se perjudica al menor en este aspecto.
Para mitigar este impacto la doctora recomendó que se utilicen las diversas herramientas tecnológicas para que los niños sigan en contacto con sus amigos de la escuela o con algunos otros familiares.
SIGNOS DE ALARMA
Para identificar que ‘algo no está bien’ la doctora mencionó que algunos signos de alarma pueden ser muy evidentes en los niños pues los cambios de comportamiento es uno de ellos.
Un cambio de conducta importante y que afecte su funcionamiento físico, que los niños mencionen frases de desesperanza u oraciones como “esto nunca va a acabar” o “ya mejor quisiera morir”, son algunos de los rasgos en lo que hay que prestar atención y solicitar ayuda en el caso necesario, puntualizó la profesional de la salud emocional.




