Con equilibrio de malabarista, paso lento, vista en alto y casi a paso “de puntitas”, Alma Patricia caminó entre el filito de la banqueta de la calle Altamirano, que parece una zona devastada por un desastre natural entre hoyancos, tierra y maquinaria de construcción.
Alma Patricia es una estudiante de preparatoria que para llegar a su domicilio tiene qué cruzar por la calle Altamirano, la cual desde hace dos meses se encuentra en obra, como parte de rehabilitación dentro del programa de la Ruta del Peatón que integrará al Centro Histórico con el Barrio de San Juan de Dios.
Ayer, este Diario constató las proezas que realizan los peatones para transitar por la céntrica calle que representa un paso obligado en la vida económica, comercial y social del primer cuadro de la ciudad.
La zona carece de señalamientos, no hay resguardo para los viandantes, que suben y bajan montículos de tierra para alcanzar el otro extremo de la calle, ya sea hacia la calle Rosas Moreno o hacia la 5 de Febrero.
EL BORDE
Alma Patricia caminó entre el borde de lo que parece una mini banqueta, donde los osados peatones guardan el equilibrio, caminan en “fila india” y extreman sus sentidos para evitar sufrir un accidente.
“Dijeron (Obra Pública) que terminarían a finales de agosto, pero así como se ve el avance de la obra, yo no lo creo”, dijo decepcionada Angélica, quien tiene un negocio de comida en la zona y que por ahora lo tiene cerrado con motivo de la obra.
Los vecinos sugieren se delimite un paso especial para los peatones, con señalamientos y las medidas de seguridad que eviten accidentes, sobre todo en horario nocturno y en los días de lluvia.
La Dirección de Obra Pública informó que la obra se encuentra bajo calendario, aunque se acepta que las lluvias de temporada han provocado ciertos retrasos. Se espera que los trabajos se concluyan a finales de septiembre.
Se realizan trabajos de imagen urbana con el objeto de integrar la zona a la Ruta del Peatón, que incluye otras calles del Barrio de San Juan de Dios.




