Debido a los saqueos a otros Wal-Mart a lo largo de la República Mexicana y a una “convocatoria” en redes sociales que exhortaba a la gente a acudir al supermercado ubicado en Torres Landa, la cadena cerró sus puertas alrededor de las 5:00 de la tarde.
Aquel miércoles, la gente realizaba sus compras de manera habitual, cuando de súbito el personal de Wal-Mart les pidió que se retiraran, sin decir más, “por causas de fuerza mayor”. Los clientes obedecieron, algunos a regañadientes y otros aceptándolo sin más, desconociendo que se acercaban personas que realizarían disturbios.
EXPECTATIVA
No solo Wal-Mart sino negocios cercanos, como Suburbia o +Kota, optaron por cerrar, así como el banco Santander, que tiempo después terminaría con los vidrios rotos. La gente permanecía a la expectativa ante lo que pudiera suceder.
Alrededor de las 6:00 de la tarde, prácticamente todos los locales estaban cerrados y solo había en el estacionamiento personal de seguridad, uno que otro empleado y la policía, que realizaba rondines en sus patrullas.
Era miércoles 4 de enero por la tarde, y el lugar estaba desierto.
Algunos clientes se detenían a las puertas del supermercado, preguntándose qué sucedía. Otros estaban al tanto. “Que dicen que van a saquear la tienda”, comentaban, mientras salían a tomar el camión o a abordar sus coches desplazándose por un estacionamiento solitario.
“Esto ya me está dando miedo” comentó Ana Luisa Dávila, ama de casa que acudía a Wal-Mart a comprar juguetes. “No sé qué va a pasar con León y con México”.



