Miles de personas de diferentes puntos del país y el estado se congregaron en el centro de Purísima del Rincón para vivir la Judea, uno de los más importantes eventos de cultura popular en Guanajuato, y presenciar el ahorcamiento del más famoso traidor bíblico: Judas Iscariote.
Desde las 8:00 de la mañana la gente se congregó en la Plaza Principal de Purísima. Había hombres, mujeres, niños, vendedores ambulantes que ofrecían juguetes, papas fritas, llaveros y por supuesto, los más importantes elementos de la Judea: chicotes para azotar al traidor Judas y máscaras de diferentes formas y tamaños, además de cascos, escudos y túnicas de legionarios romanos para que los niños pudieran caracterizar a los antagonistas bíblicos.
Una de las muchas vendedoras de máscaras es Alejandra Ramírez García, quien tiene 51 años de vida, todos ellos dedicados a la venta de máscaras durante la Judea. Para ella es una tradición generacional, pues sus padres se dedicaban a esa labor, y ella se la enseñará a sus sobrinos. Alejandra sabe que es un excelente día de ventas, que deja dinero y visitas de todo el mundo, por eso desde enero empieza a preparar las mil máscaras que ofrecerá a 50 pesos.
El año pasado, SECTUR registró más de 35 mil personas a la Judea. Este año, aunque aún no se muestran cifras oficiales, se contempló superar la cifra de acuerdo con el municipio.
“He aquí al Hombre”
A diferencia de muchos Viacrucis del país y del mundo, la Judea empieza a las 10:00 de la mañana con la pasión de Cristo como todos los católicos la conocen: la visita de Jesús al palacio de Pilatos y Herodes, el sufrimiento, la humillación, las palabras que proclaman “¡He aquí al hombre!” y la crucifixión.
Pero después de eso, las cosas cambian totalmente.
Las calles de Purísima del Rincón, sobre todo la Madero, se llenan de gente enmascarada: unos visten como fariseos judíos, y otros como demonios tradicionales: de rojo, con cuernos y sonrisas malévolas. Persiguen a Jesús hasta llevarlo a la cruz, y posteriormente hacen lo propio con Judas Iscariote.
La gente de todo el país y del mundo goza el evento con pasión, con entrega, con fervor, con fe y con diversión. Entre ellos está Giovanni Ayala, quien vive en Los Ángeles, California. Está rapado, usa lentes oscuros y tiene tatuajes. Para él es una fiesta magnífica, que tiene la esencia mexicana pura, que en California, con la cultura Tex-Mex, no es común. Así viven los mexicanos la Judea, sean del estado donde está Hollywood o San Miguel de Allende: la pasión es la misma.
Persiguen a Judas
La persecución empieza alrededor de las 13:00 horas. Personas vestidas con túnicas y máscaras siguen al apóstol que traicionó a Jesús por una bolsa de monedas de oro. Lo asedian a través de la calle Madero, una de las más importantes y transitadas de Purísima del Rincón. Por todos lados se escuchan chicotazos, azotes, gritos. A diferencia de muchos eventos religiosos de estas fechas, aquí todo es alegría, emoción, algarabía. La gente se congrega, fascinada, en la Plaza Principal.
Es hasta las 16:00 que todo el clímax de la historia ocurre. Los demonios enmascarados atrapan a Judas Iscariote y lo llevan directo a la horca que se ha montado frente al museo Hermenegildo Bustos. Los sostienen, herido y humillado. Los judíos jalan la cuerda hasta cortarle la respiración y arrancarle la vida. Es así como todo se ha consumado, ya se trate Jesús o Judas.




